España es el país europeo donde más se tarda en cobrar las facturas -sólo por detrás de Grecia-, y donde las administraciones públicas tienen un plazo de pago más largo (el doble que la UE), de modo que, si el sector público pagara a tiempo, supondría una inyección económica de 9.300 millones de euros. Ésta es la principal conclusión del estudio "Índice de Riesgo 2009" elaborado por la multinacional sueca especializada en servicios de gestión de crédito Intrum Justitia, que se presentó hoy en Madrid y que recoge datos del comportamiento de pago de todos los países de la Unión Europea durante el primer trimestre de este año.
De los 25 estados, España es el sexto país con mayor índice de riesgo de impago, y, según señala el estudio, el 90 por ciento de las empresas españolas cobra sus servicios o productos con retraso.

En este sentido, el riesgo en las operaciones comerciales en España se ha incrementado el 4,21 por ciento con respecto a 2008, hasta alcanzar los 166 puntos, que, según los parámetros de Intrum, suponen un nivel en el que la intervención política es "inevitable" para tomar medidas "urgentes" que disminuyan el riesgo.

Las pérdidas por impagos en Europa se incrementaron en el último año dos décimas, hasta alcanzar el 2,4 por ciento, lo que supone que para compensar estas pérdidas, los países comunitarios tendrían que facturar 270.000 millones de euros.

Según el director general de la multinacional, Luis Salvaterra, los gobiernos europeos está invirtiendo "enormes" sumas para inyectar liquidez, lo que es "innecesario", porque si las administraciones públicas europeas pagaran sus facturas en el plazo estipulado por la ley, sumarían una inyección económica de 65.000 millones de euros.

Los países europeos con plazos más largos de pago son Grecia, España, Italia, Portugal y Chipre; en el extremo opuesto de sitúan Finlandia, Estonia, Polonia y Noruega.

En cuanto a los retrasos en los pagos, el estudio señala que el plazo de cobro de las facturas en España asciende a 98 días de media, mientras que el promedio en Europa no llega a los dos meses, y el de Finlandia no supera los 30 días.

En el caso de las Administraciones Públicas, que son el sector que más tarda en pagar, en Europa se retrasan 67 días, mientras que en España tarda en cobrar más del doble, 139 días.

Para Salvaterra, estas diferencias se deben a que en los países del norte de Europa se dan unos parámetros culturales y legislativos que hacen que sus condiciones de pago sean "mejores", principalmente porque los morosos "están obligados a pagar intereses y hacerse cargo de los gastos de cobro".

El director de Intrum aseguró que las empresas europeas se han gastado más de 35 millones de euros en intentar cobrar sus deudas, y señaló que el 82 por ciento de ellas estima que el riesgo de impago seguirá aumentando a lo largo del año.

Para mejorar esta situación, el estudio recomienda a las compañías que analicen su cartera de riesgo con "mayor periodicidad", que supervisen la solvencia de los clientes y segmenten las ventas en función de su riesgo de impago, y que asignen la recuperación de su dinero a un "intermediario especializado".