Añadir Estrategias de Inversión en Google

La medida llega en un momento especialmente delicado para Moscú, que afronta una reducción significativa de su capacidad de refino y una creciente escasez de combustibles.

Según anunció el viceprimer ministro Alexander Novak, la prohibición permanecerá en vigor, al menos, hasta finales de julio y afecta a todas las exportaciones de diésel, eliminando incluso las excepciones que permitían a determinadas compañías comercializar combustible en el exterior.

El cierre de la mayor refinería rusa acelera la decisión

El detonante de esta medida ha sido el ataque con drones llevado a cabo por Ucrania contra la refinería de Omsk, propiedad de Gazprom Neft.

Se trata de la mayor instalación de procesamiento de petróleo de Rusia, con una capacidad cercana a los 440.000 barriles diarios y un papel clave en el suministro nacional de gasolina y diésel.

El ataque alcanzó varias unidades críticas de destilación de crudo, entre ellas la instalación ELOU-AVT-11, responsable de alrededor del 40% de la producción de la planta.

Además, otra unidad principal también tuvo que interrumpir su actividad debido a los daños sufridos en la infraestructura auxiliar.

La paralización de esta instalación supone un golpe especialmente importante para la industria energética rusa, ya que Omsk es una de las refinerías más modernas y productivas del país.

Ucrania amplía el alcance de sus operaciones

Durante los últimos meses, la estrategia de Kiev ha evolucionado hacia ataques cada vez más profundos dentro del territorio ruso. A principios de esta semana también fueron alcanzadas instalaciones petroleras próximas al puerto de San Petersburgo, uno de los principales centros energéticos del mar Báltico.

Los nuevos drones de largo alcance empleados por Ucrania han demostrado una capacidad operativa sin precedentes.

Los UAV FP-1 Fire Point, equipados con alas rediseñadas que incorporan depósitos adicionales de combustible, pueden recorrer hasta 3.400 kilómetros. En el caso del ataque sobre Omsk, los aparatos habrían recorrido más de 2.500 kilómetros antes de alcanzar su objetivo, convirtiéndose en una de las operaciones con drones de mayor alcance registradas desde el inicio de la guerra.

Más del 30% de la capacidad de refino afectada

Desde que comenzó esta ofensiva sistemática, las fuerzas ucranianas han atacado más de 16 grandes refinerías y terminales de combustible repartidas por el territorio ruso.

Diversas estimaciones sitúan fuera de servicio más del 30% de la capacidad nacional de refino de petróleo.

Esta situación está empezando a tener consecuencias directas sobre el mercado interno. Rusia afronta actualmente un déficit cercano al 20% en la producción nacional de gasolina, una circunstancia poco habitual para uno de los mayores productores de hidrocarburos del planeta.

Para aliviar la presión sobre el suministro, el Gobierno ruso prevé importar hasta 400.000 toneladas mensuales de combustible desde países vecinos.

Entre las operaciones ya confirmadas figura la llegada de al menos 60.000 toneladas métricas de gasolina procedentes de India, principalmente desde la refinería de Nayara Energy, situada en el estado de Gujarat.

El mercado energético, pendiente de los próximos movimientos

La suspensión temporal de las exportaciones de diésel refleja la prioridad absoluta que Moscú concede ahora al abastecimiento interno.

Rusia figura tradicionalmente entre los principales exportadores mundiales de este combustible, especialmente hacia mercados de Asia, África y América Latina, por lo que cualquier restricción puede tener repercusiones en el comercio internacional de productos refinados.

No es casualidad que el Kremlin intenta estabilizar su sistema energético y evitar que la escasez de combustible termine afectando tanto a la economía como a la logística militar.