ANÁLISIS FUNDAMENTAL: SECTOR TECNOLOGÍA Y TELECOMUNICACIONES
El escenario monetario ha dado un giro desde nuestra última actualización de agosto. El BCE subió el 10 de septiembre sus tipos oficiales 25 puntos básicos, situando la facilidad de depósito en el 2,50% (segunda subida del año, tras la de junio), y la Reserva Federal hizo lo propio el 16 de septiembre, hasta el rango 3,75%-4,00%, en su primera subida desde julio de 2023. Las actas de ambos bancos centrales dejan la puerta abierta a un nuevo ajuste antes de final de año. El detonante es el repunte de la inflación energética ligado al conflicto en Oriente Medio: según el dato preliminar de Eurostat, el IPCA de la eurozona escaló en septiembre al 3,8% (3,2% en agosto), con la energía avanzando un 18,8% interanual y la subyacente en el 2,5%. En España, el INE confirmó el 14 de octubre que el IPC cerró septiembre en el 4,9% interanual (seis décimas más que en agosto y máximo desde febrero de 2023), impulsado por los carburantes, con la subyacente en el 3,1% y el índice armonizado (IPCA) en el 5,0%. La próxima reunión del BCE se celebra el 29 de octubre.
Para el sector, el impacto llega por dos vías. Por un lado, unas tasas de descuento más elevadas penalizan a las compañías que cotizan con múltiplos exigentes (software y defensa), donde cualquier decepción se castiga con fuerza. Por otro, el encarecimiento de la financiación presiona a los negocios más apalancados, como las operadoras y las torres. En sentido contrario, la inflación juega a favor de los contratos de infraestructura con escaladores de precios ligados al IPC, como los de Cellnex.
La demanda resiste, pero con ritmos muy dispares. La defensa vive un ciclo inversor sin precedentes en Europa, con carteras de pedidos en máximos históricos; la conectividad mantiene un crecimiento estable en los mercados principales (España y Brasil, en el caso de Telefónica), mientras que la tecnología de viajes acusa el impacto geopolítico