Rafael Ojeda, analista independiente, analiza la situación del mercado europeo, estadounidense y de divisas.

El rescate del Banco Espirito Santo se llevará a cabo con 400 millones que aportarán los bancos portugueses y otros 4.400 que pondrá el Gobierno luso a través de los préstamos de la troika. Además, accionistas y tenedores de preferentes tendrán que asumir pérdidas. ¿Qué le parece este rescate?
Este rescate es una salida porque había que salir del atolladero, puesto que el banco es el más grande de Portugal, que aporten sólo 500 millones los bancos portugueses y lo más gordo lo pague la troika me parece un gesto, ya que la troika ha exigido a los portugueses hacer grandes esfuerzos.
Por supuesto hay gente que perderá muchísimo dinero, como los accionistas y los preferentistas. Ahora hay que ver cuál es el futuro del banco. Los activos tóxicos se quedan en BES y nadie los querrá a precios de mercado, pero siempre habrá fondos buitre que quieran adquirirlos a precios de chollo. El que sea interesante no dependerá de si es tóxico o no, sino del precio.
El caso de BES deja en entredicho la función de los tests de stress, pues se demuestra que no cumplen su función y que realmente están diseñados para que los bancos se busquen las artimañas para pasarlos aun no mereciéndolo.

Los bancos amplían hasta el 15 de septiembre el plazo para que Esther Koplowitz pueda negociar personal sin tener que renunciar a la mitad de su participación en FCC. ¿Beneficia a la compañía?
La familia Koplowitz es una de las principales familias inversoras de España y los bancos le han dejado margen para que salgan del atolladero sin tener que vender acciones. Esto es bueno para FCC, pues si algo tenía Esther Koplowitz y su equipo directivo es que daban estabilidad a la compañía. Además, una posible desinversión podría poner en entredicho la “españolidad” de la compañía.

Los resultados empresariales han dado un empujón a WS, pero a la vuelta del verano tenemos el final del QE. ¿Cree que podríamos ver el final del rally de Wall Street?
La realidad es que los resultados empresariales han batido las expectativas de los analistas, pero siempre se quiere más. Además, la bolsa de EEUU ha llegado a máximos históricos y ahora es complicado comprar porque no sabemos hasta dónde irá, por eso, cualquier excusa sirve para corregir. De hecho, este mes de julio ha sido el primero desde enero que la Bolsa de Nueva York ha tenido un cierre negativo y han empezado a cundir las alarmas. Además, el dólar ha cogido fuerza frente al euro, las empresas americanas van a tener problemas en el mercado ruso, etc, por lo que hay que ser cauto para invertir en EEUU.

El euro-dólar ha llegado a caer por debajo de 1,34 dólares. ¿Ha empezado una caída en picado del par?
Probablemente sí, no sé decir hasta dónde, pero podemos verlo en 1,32 perfectamente. De hecho, el cambio real debería estar en 1,32, pues a 1,37 era irreal. Los intereses económicos de EEUU y Europa hacen que la divisa vaya en un sentido o en otro y los bancos centrales pueden manipular las divisas durante un tiempo.
Además, en Europa Alemania ha dado un dato de inflación muy bajo, por ende, la Unión Europea puede darlo también bajo y eso va a perjudicar al euro y fortalecer al dólar. Por ello, nos encontraremos con un euro más bajo que nos ayudará a exportar más, aunque esto puede cambiar en cualquier momento porque estamos en unos meses complicados.