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Se acerca el paso al ciclo de liquidación de T+1. ¿En qué consiste exactamente y cuándo ocurrirá?
La fecha concreta es el 11 de octubre de 2027, por lo que queda menos de un año. El cambio a T+1 consiste, básicamente, en reducir el ciclo de liquidación, es decir, el tiempo que transcurre desde que se contrata una operación hasta que se liquida. Durante ese periodo se llevan a cabo una serie de mecanismos y procesos para garantizar que la liquidación llegue a buen término. Actualmente, este proceso tarda dos días; por ejemplo, si compras acciones un lunes, estas se liquidan el miércoles, dos días después. A partir de octubre de 2027, ese plazo se reducirá a un solo día, de modo que las acciones que compres el lunes se liquidarán el martes.
Se trata de un cambio muy relevante porque, aunque a primera vista pueda parecer que el plazo simplemente se reduce a la mitad, se han hecho cálculos en Europa que indican que el tiempo disponible (comparado con el que tenemos hoy) se reduce hasta un 20%. Es decir, hay un 80% del tiempo que hoy la industria utiliza para gestionar estos procesos que existen entre la contratación y la liquidación y mañana eso se va a tener que hacer en un 20%.
Por tanto, es un cambio de gran calado cuya principal respuesta pasa por la automatización de los procesos. Muchas de las tareas que actualmente se realizan de forma manual pueden gestionarse gracias al margen de tiempo disponible, pero con el nuevo ciclo ese margen desaparecerá. Será necesario, por tanto, avanzar considerablemente en la automatización de los procesos para garantizar que todas las operaciones queden liquidadas al día siguiente.
¿Qué está haciendo SIX para ayudar a sus clientes a prepararse para este cambio?
Lo primero que hay que señalar es que otras geografías ya han realizado la transición a T+1. En la primavera de 2024, Estados Unidos, Canadá y México migraron a este ciclo de liquidación. Esta experiencia nos ha permitido conocer cuáles son los aspectos más importantes en este tipo de proyectos, y uno de los fundamentales es la preparación. Por ello, en SIX nos hemos tomado muy en serio este cambio y hemos trabajado principalmente en tres líneas de actuación.
La primera consiste en participar activamente en los grupos de trabajo que se han establecido a nivel europeo entre los distintos participantes de la industria para analizar las consecuencias de este cambio.
La segunda línea de trabajo se centra en trasladar al ámbito nacional todo lo que se ha debatido en Europa. Hemos liderado diferentes foros en los que hemos analizado cómo debe adaptarse la comunidad española a los cambios que implica T+1. En este ámbito, hemos trabajado codo con codo con la Comisión Nacional del Mercado de Valores, que ha tenido una presencia muy activa durante todo el proceso, así como con distintas asociaciones y entidades, para revisar qué supone la implantación de T+1 para el mercado español.
La tercera línea es nuestra propia preparación interna, ya que este cambio también nos afecta como infraestructura de mercado. En este sentido, hemos tratado de trasladar con la mayor claridad posible cómo se traducen los cambios que se van a implementar en el mercado en los procedimientos técnicos de Iberclear y del conjunto del Grupo BME.
Todo este trabajo de transmisión de la información, desde los debates europeos hasta su aplicación en España, así como la explicación de los cambios que debemos realizar a nivel de grupo, lo hemos abordado desde una perspectiva de infraestructura de mercado. Esto implica analizar cómo afectan estos cambios a las distintas fases del proceso: la contratación, la compensación, la liquidación y la custodia. En definitiva, hemos adoptado una visión holística de todo lo que implica la transición a T+1.
¿Cómo cambiará el proceso del pago de dividendo con T+1?
A día de hoy, el proceso de pago de dividendos tiene tres hitos claramente diferenciados. El primero es la fecha en la que el valor comienza a cotizar sin derecho a dividendo, lo que se conoce como ex-date; el segundo es la fecha en la que se determina quién tiene derecho a recibir ese dividendo, denominada record date; y, por último, está la fecha en la que se efectúa el pago del dividendo. En el ciclo actual de liquidación, estos tres hitos están claramente definidos y se sitúan en días diferentes. De este modo, una persona que quiera tener derecho a cobrar un dividendo debe adquirir el valor al menos tres días antes de la fecha de pago.
Con el cambio a T+1, este plazo se reduce y los tres hitos, que actualmente se distribuyen en días diferentes, pasan a concentrarse en dos días. Por tanto, quien quiera cobrar el dividendo en su fecha de pago tendrá que adquirir el valor al menos dos días antes, en lugar de los tres actuales. En consecuencia, se comprime el periodo entre la adquisición del valor y la fecha de cobro del dividendo.
Recientemente publicaron un amplio informe sobre T+1. ¿En qué consiste el proceso de testing que el sector tiene por delante?
En nuestro esfuerzo por explicar el cambio a T+1 y acompañar a la industria en este proceso, hemos realizado diferentes publicaciones. En abril de este año publicamos un documento centrado en los principales cambios a los que se enfrenta la industria con la transición a T+1 y, ahora, en octubre, hemos publicado otro más específico sobre el proceso de testing.
Las pruebas son un componente fundamental en cualquier proyecto de estas características, ya que permiten comprobar que todos los cambios técnicos realizados funcionan correctamente y ofrecen los resultados esperados. En el caso de T+1, esta fase de pruebas adquiere una relevancia aún mayor, porque no basta con verificar que los cambios propios funcionan. Dado que todo el mercado va a pasar a un nuevo ciclo de liquidación, es necesario que exista coordinación entre todos los participantes. Por muy preparada que esté una entidad, si su contraparte o la entidad con la que opera habitualmente no lo está, pueden surgir conflictos que impidan liquidar las instrucciones, con los consiguientes problemas que esto supone. Por ello, este documento está especialmente orientado a ayudar a las entidades a preparar esta fase de pruebas, que comenzará en febrero del año que viene.
Otro aspecto importante es que los tests no se realizarán únicamente en España, sino a escala europea. Se han establecido cinco ventanas de pruebas, que se desarrollarán entre febrero y agosto, durante las cuales toda Europa pondrá a prueba los cambios necesarios para la transición a T+1. El nuevo ciclo de liquidación se implantará de forma simultánea en Europa, Suiza y Reino Unido. Estas ventanas de pruebas serán fundamentales. Con la publicación de este documento queremos dar visibilidad a este proceso y ayudar a las entidades a preparar sus pruebas, con el objetivo de que se desarrollen satisfactoriamente y, sobre todo, permitan preparar a la industria para la entrada en producción de este cambio tan importante en octubre del año que viene.

