Este año se presenta como un territorio incierto y aunque es probable que el crecimiento vuelva a acelerarse hasta casi el 3,3%, los mercados seguirán sufriendo turbulencias. Ante este escenario ¿cuáles son las mejores soluciones para los inversores en estos territorios inexplorados? ¿Qué nos deparará la renta variable?
 
 
 
Los múltiplos del precio-beneficio (P/E) futuros están muy correlacionados con la etapa actual de los beneficios y el ciclo de la política monetaria. El análisis del precio-beneficio ajustado, que excluye las distorsiones de los beneficios («P/E de Shiller») y los ciclos monetarios, apunta a que EEUU e Italia presentan valoraciones razonables, mientras que Francia, España, Japón y Reino Unido ofrecen potencial de revalorización. En cuanto a los beneficios, las expectativas de cara a 2016 son menos optimistas de lo previsto anteriormente. No se espera que este año los beneficios estadounidenses respalden en gran medida una subida de las cotizaciones de las acciones estadounidenses. Por su parte, Europa mantiene su sólida dinámica de beneficios.
 
En concreto, las valoraciones actuales deberían beneficiar a los valores cíclicos en Europa. El posicionamiento se centra en sectores con un bajo potencial de crecimiento del PER, como la tecnología, los bienes de consumo discrecional o los bancos. Los valores europeos de pequeña y mediana capitalización ofrecen potencial de crecimiento en un contexto de aceleración de la expansión económica. A pesar de la rentabilidad superior absoluta con respecto a los valores de gran capitalización, los de pequeña y mediana siguen estando infravalorados atendiendo al precio-beneficio. La actividad de fusiones y adquisiciones en Europa podría ofrecer un mayor potencial de subida.
 
Por lo que respecta al precio-beneficio sectorial comparado con el mercado, los bancos europeos se sitúan casi en su nivel más bajo de los últimos 20 años y al mismo nivel de periodos de gran inestabilidad como 2009 o 2012. En estos momentos, no apreciamos más riesgo sistémico y un riesgo de dilución muy pequeño derivado de las emisiones de derechos o la recuperación del PIB. El rendimiento del dividendo del sector bancario se estima en más del 5% para 2017, frente al 3,9% del mercado en su conjunto.
 
Nuestra idea de inversión para este trimestre es el sector inmobiliario. La vuelta al crecimiento del sector inmobiliario europeo sigue infravalorándose. En el continente europeo, la prima no descuenta la expectativa de que el riesgo de crecimiento de los alquileres pase a terreno positivo en la zona del euro. Las condiciones de financiación son atractivas desde el punto de vista histórico, con una media de rendimientos de la cartera de casi el 5%.
 
En lo que respecta a los mercados emergentes llevan desde 2012 protagonizando una clara desvinculación respecto a los mercados desarrollados. Las acciones de los mercados emergentes parecen infravaloradas atendiendo al ratio precio-valor contable (o P/E). El desglose sectorial nos dice algo muy distinto, con una gran exposición a sectores poco atractivos (materias primas, industria, finanzas, etc.).