Los primeros meses de 2016 nos han recordado que no sólo nos enfrentamos a un entorno de tipos de interés bajos. Este periodo también ha servido como reflexión sobre las incertidumbres que planean sobre el crecimiento mundial, así como sobre la amenaza que supone para la economía una larga lista de acontecimientos de riesgo.
 

La volatilidad que se produjo durante los primeros meses del año y la fluctuación en la valoración de las primas de riesgo no son fenómenos que hayan llegado con 2016. Si miramos a las bolsas europeas, Estados Unidos y los mercados emergentes, nos daremos cuenta de que la elevada volatilidad y los cambios significativos que hemos presenciado en los últimos meses han estado con nosotros al menos desde finales de 2014, y por el momento 2016 no ha traído más claridad en este terreno.

Las previsiones de crecimiento mundial para este año ya fueron bastante tibias desde el comienzo, e incluso las estimaciones menos optimistas han sido revisadas a la baja… otra vez. Así, hemos pasado de esperar una ligera expansión en la actividad global a considerar que el crecimiento se ralentizará todavía más.

Mientras, la lista de peligros para la economía sigue aumentando: el reto ante la transformación de la economía china, el exceso de capacidad en el sector global de recursos, el abandono de  Reino Unido de la Unión Europea, la futura dirección de la Reserva Federal de EEUU y la efectividad de las políticas de los bancos centrales en general, las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y los retos que presenta la inmigración sin precedentes hacia Europa sólo son los eventos de riesgo más importantes en la mente de los inversores.

Con este panorama, creemos que el crecimiento global seguirá siendo decepcionante durante el resto del año, aunque no de una manera catastrófica. En esta línea, no esperamos que China ni Estados Unidos vayan a entrar en recesión en cualquier momento. Europa, por su parte, está aguantando muy bien en este entorno, al menos de momento, y esperamos que haya más políticas expansivas por parte del Banco Central Europeo, mejoras en el empleo y crecimiento en el consumo, junto con alguna expansión fiscal que mantenga el crecimiento europeo.

Asimismo, nuestra previsión para la segunda mitad de 2016 es un crecimiento económico mundial mediocre, con la inflación de los mercados desarrollados muy por debajo de los objetivos. China experimentará un mayor frenazo en el crecimiento del PIB, aunque para nada está cerca de la primera posición de nuestra ‘lista de preocupaciones’. Por su parte, tanto el BCE como el Banco de Japón podrían verse forzados a introducir una mayor flexibilización más adelante, mientras que la política de la Fed sigue generando dudas.
 
Thomas Herbert, CIO de Oddo Meriten AM Alemania