La victoria demócrata de la semana pasada en Estados Unidos, adelantada por el rebote bursátil de los primeros días de la semana, tuvo como consecuencia una ligera recuperación en el patrimonio de los fondos de inversión nacionales, especialmente en los fondos de Renta Variable, que registraron un crecimiento de 62 millones de euros (0,58 por ciento) durante la semana, según VDOS. Un tipo de activo que ha arrojado pérdidas patrimoniales desde hace meses, se vio favorecido por las expectativas generadas por un hecho con significado histórico.

Estos avances patrimoniales en Renta Variable, derivados de su repentino aumento de rentabilidad, afectaron en mayor medida a la Renta Variable Nacional, que aumentó su patrimonio en 54 millones de Euros durante la semana. También la Renta Variable Euro creció por valor de 21 millones, e incluso la Renta Variable Mixta avanzó 6 millones de Euros, de acuerdo con los datos de VDOS.

Lo que sorprende es el repentino aumento patrimonial de la categoría de Renta Variable Internacional Emergentes, una categoría con las mayores cifras negativas en los últimos meses. De acuerdo con VDOS, aún cuando su rentabilidad durante la semana fue negativa, descontando 9 millones de su patrimonio, las captaciones alcanzaron la cifra de 56 millones, con un resultado neto de incremento patrimonial en la semana de 47 millones de euros ¡un 6,15 por ciento!

Los datos publicados por EPFR Global, sobre los flujos globales de entradas y salidas patrimoniales, ofrecen una imagen similar, según la cual, la semana en la que Obama fue elegido presenta los datos de variación patrimonial más positivos desde el pasado mes de julio. También los fondos cuya cartera invierte en mercados emergentes globales registraron su segundo mayor pico de crecimiento en el año, con entradas de 1250 millones de dólares (unos 1000 millones de Euros).

El rebote bursátil de los días previos a la elección, junto con el recorte de tipos en los principales países exportadores posiblemente llevaron a los inversores a creer que podría haber llegado un punto de inflexión.

¿Hay razones para creer esto? ¿Han pasado los emergentes su peor momento? ¿Cuál será su papel en la economía global a partir de ahora? ¿Se verá favorecida su posición por la política de Obama?

Son algunas de las cuestiones que la próxima cumbre del G-20 del 15 de noviembre comenzarán a dar respuesta. El sólo hecho de que la reunión incluya países emergentes dice mucho de la imagen que el nuevo mapa mundial económico mostrará en los próximos años. Y sus representantes han hecho anunciar su propósito de no aceptar las condiciones del mundo desarrollado sin más. No desean sólo un asiento, desean tener voz y voto y sienten que cuentan con la fuerza para exigir ese deseo.

El anuncio por parte de China de un paquete de estímulo económico por valor de 586.000 millones de dólares (alrededor de 470.000 millones de euros) al inicio de esta semana puede haber tenido, al menos en parte, el objetivo de hacer notar sus gigantescas reservas de divisas y su importancia en la economía global.
El ministro de finanzas brasileño, por su parte, ha cuestionado la eficacia de instituciones internacionales que todavía reflejan la situación económica de los años 40 y 50 del siglo pasado. En la misma línea, Rusia ha apoyado una iniciativa para relanzar o sustituir el actual sistema de vigilancia financiera internacional, creado tras la conferencia de Bretton Woods de 1944. Señalan específicamente al Fondo Monetario Internacional como una de las instituciones inadecuadas para la gestión de una situación de crisis como la actual.

Esas mismas instituciones internacionales, el FMI y el Banco Mundial, estiman que un 80 por ciento del crecimiento mundial durante 2009 se generará en los países emergentes. No solamente son ricos en materias primas y población, además cuentan con un importante depósito en divisas. Los cuatro BRIC se encuentran entre los siete países mundiales con mayores reservas de divisas.

El descenso en el consumo ha hecho retroceder el precio de las materias primas y ha mermado el crecimiento de los emergentes pero, aún así, las estimaciones de crecimiento del FMI para este grupo de países se sitúan en 5,1% para 2009. Para las economías desarrolladas su pronóstico es de contracción de un 0,25% durante el próximo año, la primera caída de tal magnitud desde el final de la última guerra mundial.

Indudablemente las economías desarrolladas necesitarán apoyarse en las emergentes para salir de la actual situación de crisis. Como consecuencia, estos países en crecimiento, pasarán a ocupar un papel de mayor preeminencia en el diseño de un nuevo tipo de arquitectura financiera global

Paradójicamente, la política anunciada por el presidente estadounidense electo durante su campaña no fue bien acogida en Asia. La propuesta de Obama de tratar de obtener compromisos de las economías en desarrollo para reducir la contaminación atmosférica y sus promesas de inclusión de estándares laborales y medioambientales en los acuerdos comerciales, se han interpretado como medidas proteccionistas. Pero su posición puede variar una vez que tome posesión de su cargo, al igual que sucedió con sus antecesores Clinton y Bush.

La cumbre del próximo día 15 posiblemente será sólo el inicio de una serie de sesiones de trabajo que finalmente perfilarán el nuevo sistema regulatorio y de control financiero global. La gran diferencia con el sistema vigente se hará notar no sólo en la incorporación de nuevos actores, sino en la importancia del papel que desempeñarán en los próximos años.


Paula Mercado
Directora de Análisis de VDOS Stochastics