El comienzo de 2017 ha traído a los mercados unas valoraciones bastante elevadas para la renta variable mundial, aunque no excesivas. Los activos de la zona euro, Estados Unidos y los mercados emergentes se encuentran cerca de sus niveles medios históricos y todavía podemos encontrar oportunidades dispersas de las que sacar provecho.

En Europa se está produciendo una fuerte rotación de las acciones growth a las acciones value, un proceso que comenzó tras el referéndum del brexit. Durante el tercer trimestre de 2016, las empresas europeas registraron su mayor crecimiento en el beneficio por acción desde el primer trimestre de 2015 y algunos sectores del mercado europeo, como el automóvil, la tecnología y la asistencia sanitaria, pueden ofrecer un buen potencial de crecimiento con unas valoraciones atractivas. Las aseguradoras y otras compañías de servicios financieros también son atractivas pero conllevan un mayor riesgo a la hora de invertir. Lo mismo se puede decir del sector bancario, que ofrece algunas oportunidades tácticas.

Nuestro escenario central para 2017 contempla un crecimiento global ligeramente mayor, subidas de los tipos de interés en Estados Unidos, acontecimientos políticos relevantes pero con un efecto limitado sobre los mercados y la puesta en marcha de las propuestas económicas de Donald Trump en Estados Unidos. La aceleración del crecimiento interno que esperamos este año favorecerá a las compañías de pequeña capitalización. En Estados Unidos, han superado la rentabilidad de las compañías de gran capitalización desde las elecciones presidenciales, y creemos que las pequeñas cotizadas europeas están a punto de emprender este camino. Además, estas compañías presentan valoraciones muy atractivas respecto a su media histórica y a los valores de gran capitalización.

En cuanto a la renta fija, los perfiles de crédito de las compañías europeas gozan de una buena forma, a excepción del sector de recursos básicos, que se ha visto afectado por una caída de los beneficios. El BCE sigue proporcionando un fuerte respaldo al crédito europeo con grado de inversión, especialmente con su programa de compra de bonos corporativos (CSPP). Ante este panorama, estaremos sobreponderados en renta variable estadounidense y europea, crédito high yield europeo y, en menor medida, deuda soberana de los países periféricos de la zona euro.

No obstante, creemos que, para tener éxito este año, será fundamental adoptar un enfoque flexible en el que se incluyan estrategias de cobertura. Invertir en el segmento adecuado y el momento adecuado es fundamental para los inversores de renta fija. A menudo, el sector que se comporta mejor en un año determinado puede ser el peor al año siguiente. Una asignación flexible entre las clases de activos de renta fija, en especial en un entorno incierto en cuanto a los tipos, permitirá aprovechar todas las oportunidades al modificar rápidamente el posicionamiento de la cartera.

En un entorno de subida de los tipos, es importante poder reducir la duración de las carteras o adoptar una duración negativa en las mismas. En esta línea, consideramos que la mejor solución para invertir en renta fija a lo largo de los próximos meses es una cartera de asignación flexible, pudiendo adoptar una duración baja o incluso negativa.
 
Nicolas Chaput, Global CEO & Co-CIO de Oddo Meriten AM