La decisión de una entidad con la presencia global del Santander de repatriar su programa de obligaciones a España es una noticia de calado. ¿Qué supone este hito para el mercado de renta fija nacional en términos de confianza y posicionamiento?
En primer lugar, supone un importante respaldo al mercado de valores en España. El hecho de que una entidad global como Banco Santander haya decidido listar con nosotros su principal programa de deuda —a través del cual obtiene prácticamente toda su financiación en los mercados internacionales y que mueve miles de millones de euros al año— es, sin duda, un privilegio y un motivo de orgullo; además, envía un mensaje muy potente a la comunidad inversora internacional. Por otro lado, este movimiento confirma que las reformas llevadas a cabo en los últimos años tienen sentido, son útiles para los emisores y contribuyen a atraer atención hacia los mercados españoles. No se trata de un hecho aislado, sino de una tendencia que venimos observando desde 2019, periodo en el que ya hemos visto a 12 emisores de referencia en España, de distintos sectores, traer sus emisiones al mercado español por un importe superior a 60.000 millones de euros. Asimismo, en términos de posicionamiento, este paso nos sitúa en las grandes ligas, entre los mercados internacionales de referencia en renta fija. Esperamos que este movimiento, más allá de su carácter técnico, tenga un efecto tractor y que otros emisores se sumen a BME.
Tradicionalmente, muchos emisores españoles acudían a plazas internacionales por una mayor certidumbre en los procesos y tiempos de ejecución que creían no encontrar aquí. ¿Cuáles han sido los factores clave (regulatorios, tecnológicos o de costes) que han permitido que BME sea hoy la opción preferida para un gigante bancario?
Hay tres aspectos principales que destacaría como impulsores de este cambio. En primer lugar, una mayor simplicidad regulatoria. En los últimos años se han llevado a cabo distintas reformas en la Ley del Mercado de Valores que, en lo que respecta a la renta fija, han introducido dos cambios relevantes. Por un lado, las emisiones de pagarés con vencimiento inferior a 364 días ya no requieren un folleto de emisión registrado, lo que simplifica notablemente el proceso. Por otro, se ha producido el traspaso a BME de las competencias supervisoras en el ámbito de la admisión a cotización, lo que permite a los emisores tratar con un único interlocutor para el listing de sus valores. Esta simplificación regulatoria conlleva, además, una ventaja en términos de costes, generando ahorros que resultan efectivos para los emisores. Por último, destacaría la eficiencia derivada de la propia simplificación del proceso: el hecho de que un emisor pueda centralizar todas sus emisiones en un mismo entorno le aporta una ventaja operativa clara.
Estamos viendo un esfuerzo proactivo por parte de BME para atraer emisiones que antes se iban fuera. ¿Perciben un cambio de mentalidad en los tesoreros de las grandes corporaciones españolas respecto a su infraestructura?
Sí, claramente. La postura que tradicionalmente mantenían los directores financieros de las grandes compañías a la hora de decidir dónde emitir está evolucionando. Existía cierta inercia y la percepción de que el mercado español no respondía adecuadamente a sus necesidades de ejecución. Sin embargo, esta visión está cambiando a raíz de las últimas operaciones. En particular, el paso dado por Banco Santander ha contribuido a reforzar la idea de que España es una plaza capaz de ofrecer una propuesta competitiva para los emisores. Esto está despertando un mayor interés por parte de las empresas en considerar el mercado español como opción para listar sus emisiones.
BME cuenta con una plataforma tecnológica de alcance global. ¿De qué manera esta capacidad técnica está facilitando que los emisores se sientan cómodos para colocar a inversores de todo el mundo?
Precisamente, esa plataforma tecnológica es la que nos permite asumir un mayor volumen de emisiones en el mercado español. Además, la integración en el grupo SIX Group nos aporta ese enfoque internacional que los emisores demandan. Destacaría tres pilares fundamentales. En primer lugar, la interconexión de nuestros sistemas de contratación a nivel internacional: el sistema de contratación de renta fija está conectado con los principales canales de difusión de información global, lo que permite que los inversores de todo el mundo accedan fácilmente a la información de las emisiones. En segundo lugar, la interconexión de los sistemas de postcontratación y de pagos, que facilita a los inversores internacionales mover los títulos entre distintos depositarios y mantenerlos en sus carteras sin fricciones. Por último, resaltaría el cumplimiento de estándares internacionales comunes en los mercados europeos, que garantizan que todos los participantes dispongan de la misma información y refuerzan la confianza de los inversores.
¿Cuál es el siguiente objetivo de BME en esta estrategia de repatriación? ¿Hay algún sector específico o tipo de activo (como los bonos verdes o sociales) donde España aspire a ser el referente europeo de emisión?
Consideramos que contamos con una oferta competitiva y que podemos acercarnos a los emisores para mostrarles las ventajas de realizar sus emisiones a través de BME. En este sentido, nuestra estrategia pasa por una interlocución directa con ellos, con el objetivo de que nos tengan en cuenta y valoren las ventajas de listar sus emisiones en nuestro mercado. Se trata de una estrategia transversal, que abarca todos los instrumentos y tipos de activos. No obstante, existen ámbitos en los que BME ya es líder, como el de la sostenibilidad. Actualmente, nuestros mercados cuentan con alrededor de 150 emisiones registradas —por un importe cercano a los 30.000 millones de euros— etiquetadas como bonos verdes, sociales o sostenibles. Además, nuestros emisores destacan a nivel internacional en este tipo de financiación. Un ejemplo relevante es la Comunidad de Madrid, que ha sido la primera administración pública de la Unión Europea en acogerse a la nueva etiqueta del estándar de bono verde europeo. Por tanto, creemos que podemos ofrecer una propuesta de valor clara a los emisores, basada en la simplificación de procesos, la posibilidad de apoyarse en estructuras ya existentes y el hecho de tener a España como mercado de referencia. A ello se suma un elemento clave: la proximidad con el regulador, que permite ganar en eficiencia operativa.
BME ha publicado su informe anual de renta fija 2025, ¿qué datos destacaría del mismo y de la evolución que puede tener la renta fija en este ejercicio?
Efectivamente, hemos publicado hace unos días el informe de renta fija correspondiente a 2025, como es tradición en estas fechas. El informe refleja que 2025 fue un año muy positivo para los mercados de capitales en general y para la renta fija en particular, con un incremento muy significativo tanto en el volumen de emisiones como en el de transacciones en nuestros mercados. Sin embargo, este escenario ha cambiado en 2026 como consecuencia del inicio del conflicto en Irán. Si bien comenzábamos el año con perspectivas favorables de bajadas de tipos de interés, ahora estas expectativas podrían modificarse, principalmente por el temor a un repunte de la inflación derivado del aumento en los precios de la energía. En este contexto, todo apunta a que será un ejercicio muy interesante, en el que será clave seguir de cerca las decisiones y mensajes de las autoridades monetarias para comprender la evolución del mercado y las perspectivas de cara al cierre del año.

