José Luis Cava señala que la economía actual está dominada por la liquidez y genera una profunda desigualdad entre quienes poseen activos y quienes dependen del trabajo.
El experto establece una división clara: por un lado, “los que tienen la máquina del dinero”, es decir, quienes poseen activos financieros como bolsa, oro o Bitcoin; y por otro, quienes viven de su salario. Estos últimos son los más perjudicados, ya que “soportan] el pago de los impuestos” y además sufren una doble pérdida: la inflación y la “degradación monetaria”, que cifra en “una pérdida de capacidad adquisitiva del orden del 7 o del 8% anual”. Como consecuencia, califica la situación como “el timo piramidal que le están haciendo a nuestros jóvenes”.
El origen de este escenario se sitúa en el cambio estructural producido desde 2008. Según explica, tras la crisis financiera los bancos centrales “inyectaron masivamente liquidez en el sistema” y, posteriormente, en 2020, gobiernos y bancos centrales intensificaron ese proceso con estímulos fiscales y monetarios. Esto ha llevado a una situación en la que “lo primero que influye ahora mismo en la marcha de la cotización de las empresas es la liquidez”, por encima de otros factores tradicionales como beneficios, PIB o inflación, que califica como “indicadores retrasados”.
Además, sostiene que la política monetaria ha provocado “una distribución desigual de la riqueza, favoreciendo más a los ricos y perjudicando más a los pobres”. En este contexto, considera que no hay solución política viable. Afirma que los gobiernos no pueden corregir la situación porque necesitan seguir gastando “para comprar votos” y que los ciudadanos tampoco exigen responsabilidad fiscal: “nadie busca un gobernante que haga uso responsable del poder”.
Al analizar el caso de Estados Unidos, destaca un dato clave: “el pago por intereses… ha superado los gastos de defensa”. Esto implica un aumento del déficit y de la deuda pública, especialmente si se incrementa el gasto en defensa. En este escenario, considera inviable una subida de tipos de interés: “no pueden subirlos”, ya que provocaría un colapso financiero al encarecer aún más el coste de la deuda.
Explica también el funcionamiento del sistema: cuando el Tesoro paga intereses, retira liquidez del sistema, pero al mismo tiempo el aumento de deuda obliga a futuras inyecciones de liquidez para sostener el sistema. Esto genera una dinámica circular: “lo que inyecta luego lo quita, pero el nivel de deuda se va incrementando”.
Como conclusión, el escenario más probable es la continuidad de esta dinámica de liquidez, lo que impulsará los precios de los activos: “lo más probable es que el S&P 500, las bolsas, el oro, Bitcoin sigan subiendo porque estamos en una espiral dominada por la liquidez”.