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Pablo García, director general de Divacons Alphavalue, considera que el buen comportamiento reciente del Ibex 35 responde a una combinación de factores, entre los que destaca especialmente la fortaleza del sector bancario y unas expectativas empresariales que siguen siendo favorables.

Aunque acontecimientos políticos como las elecciones en España o los resultados electorales en Brasil pueden influir puntualmente en los mercados, García cree que el impulso de la bolsa española tiene una base más amplia.

En este sentido, señala que los bancos continúan presentando resultados muy sólidos, favorecidos por las subidas de los tipos de interés, que permiten mantener elevados los márgenes de intermediación. Además, la morosidad apenas está repuntando y las entidades no muestran problemas relevantes de solvencia, lo que está contribuyendo de forma decisiva a sostener al Ibex frente a otros índices europeos.

Uno de los principales focos de preocupación para Pablo García es Francia. El experto advierte de que el país atraviesa una situación económica y política especialmente compleja debido al elevado nivel de deuda pública, cercano al 120% del PIB, y a un déficit fiscal que ronda el 5,4%. A su juicio, el problema fundamental reside en la dificultad para reducir el gasto público, ya que cualquier intento de aplicar ajustes presupuestarios genera una fuerte resistencia política y social.

Considera además que aumentar los impuestos ofrece poco margen de maniobra, por lo que Francia tendrá que abordar necesariamente una reducción del gasto. Esta situación se ve agravada por la incertidumbre política de cara a las elecciones de 2027, en las que las formaciones tradicionales podrían perder peso frente a opciones como las encabezadas por Marine Le Pen o Jean-Luc Mélenchon.

Pablo García interpreta también los recientes movimientos del mercado europeo de deuda como una posible señal de intervención del Banco Central Europeo. La fuerte subida del precio de los bonos franceses e italianos y la consiguiente caída de sus rentabilidades podrían estar relacionadas, en su opinión, con compras de deuda soberana destinadas a estabilizar el mercado y contener las tensiones financieras en Europa.

En cuanto a Wall Street, mantiene una visión positiva y cree que la tendencia alcista del S&P 500 y del Nasdaq todavía puede prolongarse. Su argumento principal es la extraordinaria evolución de los beneficios empresariales, especialmente en el sector tecnológico.

Las compañías siguen registrando crecimientos importantes tanto de ingresos como de beneficios, al tiempo que continúan ampliando sus márgenes, algo que considera especialmente destacable en el actual momento económico. García reconoce que las valoraciones bursátiles son exigentes, pero sostiene que, mientras los beneficios sigan creciendo al ritmo actual, los mercados no tienen por qué encarecerse de manera significativa.

Dentro de su estrategia de inversión, continúa favoreciendo sectores como tecnología, metales y minería, petróleo y servicios financieros. Por el contrario, mantiene una posición mucho más prudente respecto al consumo, el automóvil, las aerolíneas y el inmobiliario.