Recientemente Profim ha sido registrada como la EAFI número 26 de nuestro país en “un proceso más complicado que las 25 anteriores porque contamos con 16 años de historia, mientras que el resto de compañías son proyectos empresariales formados únicamente por un capital y un personal reducido”, justifica Víctor Alvargonzález, consejero delegado de Profim EAFI. Es por ello que, “en nuestro caso la CNMV ha tenido que revisar 16 años de experiencia, 30 trabajadores y más de 2.000 clientes, razón por la que el proceso ha sido más lento”. Aún así, Alvargonzález considera que “la CNMV hace bien, pues el proceso es largo y arduo, pero necesario”.
El experto destaca que “la EAFI en nuestro país es sólo una empresa de asesoramiento y, a diferencia de Reino Unido, no conlleva que sea independiente”. Por ello, “hay EAFI’s registradas que no son independientes pues algunas pertenecen a grupos financieros o empresariales que ofrecen productos propios”. La CNMV regula estas figuras y las independientes “constantemente comprobando que se cumplen los procesos establecidos”.

Según su consejero delegado, Profim EAFI garantiza su independencia ante el cliente porque “no tiene producto propio, ni por tanto interés en recomendar unos u otros; hacemos arquitectura abierta al 100%, es decir, podemos recomendar cualquier fondo dentro del mercado y que esté registrado en la CNMV; en nuestro accionariado no hay productores de fondos, por lo que tampoco hay influencia de ningún tipo sobre los productos que se recomiendan”.

La selección de fondos por parte de Profim EAFI se realiza mediante “un grupo de analistas que siguen los fondos disponibles en España, analizan macroeconómicamente la estrategia de inversión, conocen a los gestores sus estrategias y su experiencia”. Aún así, Víctor Alvargonzález reconoce que tiene sus “propios filtros, como no recomendar fondos que no nos interesan ni a nosotros ni a los clientes en un determinado momento y, por consiguiente, no los seguimos tanto como otras recomendaciones”.

 

Con respecto al cobro por el asesoramiento, Víctor Alvargonzález considera que “España sí esta preparada para pagar por estos servicios, pero las empresas del sector financiero quizás no”. La razón la encuentra en que “el planteamiento mayoritario en nuestro país ha sido el de un banco o caja que ofrece sus fondos sin cobrar a los clientes, pero la gente tiene que ver el valor añadido de las EAFI’s y de sus profesionales que les recomiendan productos acordes con su perfil”. Por ello, el consejero delegado de Profim EAFI es “partidario del cobro al cliente por el asesoramiento” porque “el asesoramiento gratuito vale lo que cuesta, nada”.

Profim ha logrado fidelizar a sus clientes en nuestro país durante 16 años por “las rentabilidades dadas, el servicio, la atención, el buen perfilado de los clientes, el prestigio, la honestidad, la credibilidad… en definitiva, el asesoramiento financiero en su visión más amplia”, justifica Alvargonzález, quien dice que esto es “relativamente sencillo en España, puesto que la banca ha machacado tanto a los clientes colocándoles productos que han dado malos resultados, que ahora la gente en seguida percibe un servicio que está hecho para ayudarles”. Es por ello que el experto bromea y dice que “los bancos y cajas son nuestros mejores comerciales porque, haciendo lo que hacen, nos facilita el trabajo”.

Si bien la figura del asesor financiero ha ganado relevancia con las EAFI’s, para emular el avance de Reino Unido en este campo “todavía nos queda un largo camino” aunque sí que estamos camino de “los casos de Francia, Italia o Alemania, que son países muy bancarizados, como España, pero que, aún así, entre el 10% y el 20% de los fondos de inversión que se compran, ya se hacen con la participación de asesores financieros o una plataforma multimarca tendente a la arquitectura abierta”.