¿Por qué es importante impulsar la inversión minorista en España?
Es muy importante también cambiar la cultura financiera. Nosotros entendemos que se enfoca muchas veces el mensaje en los riesgos de la inversión en los mercados sin hablar también de los beneficios. Es decir, claro que proteger el inversor es importante, pero tenemos que también complementar el mensaje explicando que quizás un riesgo adicional también se puede convertir en una rentabilidad adicional.
Las familias son el grupo social más potente que tenemos de ahorro y es importante que ese ahorro de las familias sea canalizado directamente a la inversión empresarial, al crecimiento de nuestras empresas. Las empresas españolas, las pequeñas y medianas, tienen un tamaño más pequeño que cuando comparemos con las otras pymes en Europa. Entonces, es muy importante que se favorezca de alguna manera el crecimiento de estas empresas a través de la financiación en los mercados para que ellas puedan ganar competitividad y productividad y así contribuir para el desarrollo de nuestra economía.
El ahorro de las familias está muy concentrado en activos más conservadores como depósitos y efectivo. De hecho, un 34% de los activos financieros está concentrado en esos activos que tienen una rentabilidad nula o prácticamente nula. Y eso es un desperdicio cuando miramos la rentabilidad que hemos visto en los últimos tres años del IBEX 35, por ejemplo, con una rentabilidad de un 30% al año. En tres años el índice prácticamente duplicó su valor.
Entonces, las familias están dejando de hacer crecer su patrimonio estando fuera de estos productos de ahorro. Es muy importante también cambiar la cultura financiera. Todos entendemos que se enfoca, muchas veces, el mensaje en los riesgos de la inversión de los mercados sin hablar también de los beneficios. Es decir, claro que proteger el inversor es importante, pero tenemos que también complementar el mensaje explicando que quizás un riesgo adicional también se puede convertir en una rentabilidad adicional.
¿En qué consiste la propuesta de BME de los Planes Personales de Inversión?
Lo que se busca con los planes personales de inversión, que es nuestra propuesta, es justamente ofrecer a los ciudadanos un acceso más amplio y más sencillo a los mercados y que efectivamente este ahorro se pueda convertir en financiación y en inversión productiva.
Nuestra propuesta está muy alineada con el objetivo de la Comisión Europea dentro de la Estrategia de las Savings and Investment Accounts, la cuenta de ahorros e inversión. Como el nombre ya dice, es una cuenta de ahorro e inversión, una especie de una cuenta paraguas donde se pueden poner distintos tipos de activos financieros.
En nuestra propuesta nosotros elegimos algunos que consideramos que hoy no tienen ninguna ventaja fiscal, que serían las acciones, los bonos de empresas, las acciones cotizadas en los mercados principales y también en los MTFs, los bonos corporativos también en mercados regulados y MTFs, los ETFs que hoy tampoco gozan de ventajas fiscales y los fondos de largo plazo europeos, los ELTIFs. Entonces entendemos que estos serían los principales activos en que se puedan elegir para la cuenta.
Es una cuenta por entidad financiera, pero una persona puede tener cuantas cuentas quiera, no hay un límite. Y una de las ventajas es que el modelo que proponemos es muy semejante al modelo sueco, que es una flexibilidad y una fiscalidad favorable, muy sencilla de comprender cómo funciona la cuenta, sin límites de aportaciones y sin plazo, sin límites de permanencia también.
Por eso lo que queremos es reducir cualquier tipo de límite o barrera operativa para la inversión en los mercados. El objetivo es doble, movilizar el ahorro, como ya he dicho, de las familias hacia las empresas, pero también es acercar la inversión a las personas para que se promueva también educación financiera y que efectivamente se pueda canalizar este ahorro.
¿Cómo sería el tratamiento fiscal de estos PPI?
Es un tratamiento fiscal muy sencillo, como he dicho, está muy basado en el modelo sueco. No se tributan las ganancias de capital ni los dividendos ni los rendimientos.
Lo que se hace es que se suman las aportaciones que se hacen a lo largo del año con el saldo que se calcula a principios de cada trimestre. Se divide esto por cuatro y se llega a un valor. Sobre este valor nosotros proponemos que se calcule una exención que decimos entre 10.000 y 30.000 euros y, con el resultado, se aplica una rentabilidad que es un tipo de interés libre de riesgo más un punto porcentual.
Con este cálculo se llega a la base imponible y entonces se aplica la cuota del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Es predecible, es muy sencillo y no supone que cuando vendas o cuando compres tengas que estar haciendo una gestión fiscal de los activos de la cuenta.
Los responsables por hacer este cálculo son las entidades financieras que ofrecen la cuenta y comunican eso directamente a la Hacienda. En el momento de la declaración de la renta se hace el pago del impuesto.
Usan como referencia el modelo sueco, ¿cuáles han sido las claves de su éxito?
Yo veo tres claves principales: la simplicidad, la fiscalidad y la flexibilidad. Van un poco juntas. Una fiscalidad sencilla, cuando el inversor, el ciudadano, puede entender muy bien cómo funciona, eso facilita que intente hacer inversiones en esta cuenta.
La simplicidad también en el sentido de que la cuenta abarca distintos activos y se puede intercambiar entre ellos. Otra cosa muy positiva es el tema de la educación financiera. En Suecia es uno de los países de la Unión Europea que más impulsa la educación financiera y tienen incluso programas para fomentarla desde la base, en las escuelas. Eso ayuda mucho a difundir este tipo de iniciativas como esta cuenta.
También es clave el apoyo del gobierno, que ha podido crear un marco fiscal y hacer cambios en la ley para poder adoptar este modelo e implementar esta cuenta.
En Suecia los resultados hablan por sí solos. Vemos un 50% de la población adulta que tiene estas cuentas, alrededor de 3 millones de cuentas abiertas. Esto también se ha reflejado en las salidas a bolsa. En los últimos diez años, desde que la cuenta fue implementada en 2012, entre 2013 y 2024 hubo 500 salidas a bolsa en Suecia, más que España, Francia, Alemania y Países Bajos juntos en el mismo período.

