Una parte importante de la gestión de un patrimonio, por muy pequeño que sea, no sólo consiste en identificar las buenas oportunidades de compra. También consiste en saber valorar a tiempo cuando vender o cuando cambiarse de fondo.
Hay una idea preconcebida, aunque errónea, que presupone que puesto que los fondos son productos para el largo plazo, uno debe, cueste lo que cueste, mantenerlos a largo plazo (“buy and hold”, comprar y mantener como dirían los anglosajones). No siempre es así. A continuación vamos a examinar algunas situaciones en las que mantener el fondo no es la mejor alternativa. 1. Su fondo le quita el sueño Si usted invirtió hace un mes en un fondo de renta variable japonesa de pequeña capitalización y lo está pasando mal porque el fondo está perdiendo más de un 7% en tan poco espacio de tiempo, entonces, lo más probable es que este fondo no era para usted. Probablemente no valoró suficientemente bien sus características de riesgo. En situaciones parecidas, muchos partícipes intentan consolarse convenciéndose de que a largo plazo el fondo se recuperará. Puede que sí, pero también hay muchas probabilidades de que el fondo siga mostrándose muy volátil (fondos que han sido volátiles en el pasado suelen ser volátiles en el futuro). En los casos en los que el inversor ha asumido, de partida, un riesgo excesivo, lo más recomendable es que reduzca ese riesgo vendiendo (vea punto 4) o traspasando parte del fondo hacia fondos de menor riesgo. También podría darse la situación inversa en la que el riesgo tomado por el inversor resulta ser demasiado bajo para cumplir sus expectativas. 2. Su fondo es un perdedor Dentro de cada una de las categorías de fondos, hay productos que lo hacen mejor que otros, como es normal. Pero, hay algunos que sistemáticamente se sitúan entre los menos rentables en cualquiera de los periodos analizados (por ejemplo, un año, 3 años y 5 años). Si es el caso de su fondo, lo primero es intentar entender el porqué de esta situación. No significa necesariamente que el fondo en cuestión lo esté haciendo mal. Puede haber una buena razón para que su fondo tenga un peor comportamiento relativo. Por ejemplo, durante el mercado alcista de finales de los años 90 y principio del 2000, los fondos de estilo crecimiento batieron ampliamente a los fondos de estilo valor. Dicho esto, si su fondo lo hace sistemáticamente peor que el resto de fondos comparables, entonces conviene cambiarlo por otro que tenga mejores prestaciones. 3. Su fondo es demasiado caro Hemos insistido en este tema en numerosas ocasiones. Para algunas categorías de fondos, sobre todo los monetarios y los de renta fija tanto a corto como a largo plazo, el impacto de las comisiones de gestión sobre el resultado final es tremendamente importante. Compare las comisiones totales de sus fondos con la media de su categoría y si está pagando un precio excesivo por la gestión de su fondo, lo mejor será traspasar el dinero a uno más barato. En las categorías mencionadas, un fondo con mayores comisiones tendrá más probabilidades de situarse por debajo de la media de sus competidores. 4. Su fondo le puede ayudar a pagar menos impuestos En algunos casos, merece la pena vender un fondo (¡que no traspasarlo!) simplemente para aprovecharse de la posibilidad de compensar fiscalmente determinadas ganancias patrimoniales con pérdidas patrimoniales, aunque hay una particularidad fiscal que conviene tener en cuenta. Hacienda no permite hacer aplicaciones de un mismo fondo, es decir, exige que hayan pasado al menos dos meses entre la venta y la recompra del fondo para poder utilizar fiscalmente las pérdidas generadas en la venta de participaciones. Pero lo que sí permite es vender el fondo y recomprar al día siguiente, por ejemplo, participaciones de otro fondo de similares características. 5. Su fondo ya no es el que era Los fondos, para bien o para mal, no siempre mantienen la misma política de inversión. Un fondo que inicialmente era de renta fija a largo plazo puede haber reducido drásticamente su duración y haberse convertido en un fondo a corto plazo. Un fondo de renta variable europea que invertía, al principio, en valores de gran capitalización puede considerar la oportunidad de centrar su cartera en pequeñas empresas. También suelen producirse cambios mucho más dramáticos como el que un fondo garantizado, al llegar a su vencimiento, se convierta en un fondo de renta variable (en caso de variaciones importantes en la política de gestión, el partícipe posee un derecho de separación que le permite salirse del fondo sin pagar las eventuales comisiones de reembolso). Un cambio en la gestión del fondo puede ser, desde luego, una razón muy potente para cambiar de fondo. 6. Su fondo no se adapta a sus objetivos No sólo pueden cambiar sus fondos. También es lógico y natural que varíen sus propios objetivos de inversión. En este sentido, es fundamental que el fondo o los fondos que tenga en cartera se adapten a los cambios que se produzcan en sus objetivos de inversión. Evidentemente, estos cambios pueden realizarse con el nuevo ahorro que aporte el partícipe, pero también pueden implicar la venta o el traspaso parcial de fondos de determinadas categorías a otras. Recordatorio final Si tras haber leído este artículo y analizado los criterios expuestos está dispuesto a vender o a traspasar su fondo de inversión, no olvide el impacto fiscal que pueda tener esta decisión así como las eventuales comisiones de reembolso que tenga el fondo. En algunos casos puede ser más interesante demorar la decisión.