Comenzamos con el tema más importante de lo que va de año: Estados Unidos y Venezuela, centrándonos en el aspecto económico. Si Estados Unidos o empresas petroleras estadounidenses logran controlar el petróleo venezolano, ¿qué podría suponer esto para la economía de Estados Unidos?

Yo creo que lo primero que hay que recalcar es que el objetivo de la incursión militar de Estados Unidos en Venezuela todavía no es claro o al menos no ha sido explicado apropiadamente al público y a los mercados. Todavía tenemos que tener en cuenta que existen riesgos de que algo pueda salir de una manera inesperada, dada la evolución fluida de estos eventos.

Yendo directamente a tu pregunta, los eventos hasta ahora son consistentes con que al menos uno de los activos principales sería que Estados Unidos o las empresas norteamericanas tengan un arreglo tipo monopolístico del consumo del petróleo venezolano.

Esto tiene implicaciones económicas y políticas. Recordemos que este es un año electoral en Estados Unidos y uno de los temas clave es la asequibilidad, la “affordability”. En este contexto, si las empresas norteamericanas logran acceso y pueden aumentar la extracción de petróleo venezolano en el corto plazo —lo cual aún es incierto—, la implicación sería tener precios del petróleo menores y más estables.

Eso se traduce en precios energéticos más bajos, lo que tiene un efecto directo sobre los hogares y votantes, mejorando las condiciones de asequibilidad de la canasta de consumo y aumentando la viabilidad electoral del Partido Republicano en las elecciones de este año.

Tú estás especializado en Latinoamérica. ¿Qué países de la región podrían verse afectados por este escenario?

Los vínculos económicos de Venezuela con el resto de la región se han ido debilitando durante años debido al declive de su economía. Actualmente, no existe una relación económica fuerte con los países vecinos. Por ello, el impacto directo sería limitado.

El efecto principal sobre la región se daría a través de los precios internacionales del petróleo, que influyen en las condiciones financieras globales. Un escenario de precios más bajos y estables se transmitiría al resto de América Latina por ese canal.


¿Y a nivel global? ¿Cómo afectarían esos precios más bajos del petróleo?

En general, precios de petróleo contenidos y estables impulsan la actividad económica mundial. Economías como Europa, China, Japón y Estados Unidos se benefician de menores costos energéticos.

No obstante, un precio demasiado bajo también perjudicaría a los países productores de petróleo, como Colombia, Ecuador o Brasil, además de productores en Asia y África. Aunque estos países sufrirían por el canal del precio, un mayor dinamismo de la economía global podría compensar parte de ese impacto negativo.


Tras los acontecimientos del 3 de enero, los bonos venezolanos —que llevaban años en impago— se han convertido en uno de los activos más negociados en mercados emergentes. ¿Crees que este repunte se está adelantando a la realidad?

Los mercados financieros siempre se adelantan a la realidad. Si aumentan las probabilidades de una transición política y económica que eleve la capacidad de pago de Venezuela, eso se refleja en el mayor valor de recuperación de sus bonos.

Aunque no han vuelto a cotizar a la par, sí han subido hasta alrededor de 40 o 43 centavos por dólar. Esto indica que los mercados están asignando mayor probabilidad a un escenario positivo, aunque sigue existiendo mucha incertidumbre.


Hablemos ahora de la economía estadounidense. Hemos visto una desaceleración en el sector servicios y una ligera caída en la actividad manufacturera. ¿Qué nos dicen estos datos?

Reflejan que la economía estadounidense terminó 2025 con un dinamismo algo más moderado. Sin embargo, las perspectivas para 2026 son constructivas.

Una consecuencia de la reforma fiscal del año pasado es que los hogares recibirán mayores reembolsos en sus declaraciones de impuestos, lo que impulsará el consumo en el primer semestre de 2026. Desde Deutsche Bank prevemos una aceleración del crecimiento desde el 2% en 2025 hasta alrededor del 2.4% en 2026, con mayor fuerza en la primera mitad del año.

¿Y en cuanto a los mercados? ¿Qué sectores podrían comportarse mejor?

Si los hogares reciben un mayor impulso a su ingreso disponible, los sectores de consumo discrecional deberían verse especialmente beneficiados.