Pilar de Aragón, directora de Relaciones con los Inversores de Sacyr, analiza las cuentas de 2015 presentadas por la compañía y nos habla de las previsiones a futuro del grupo.

La cifra de ingresos de Sacyr por el área de Concesiones mejoró un 139%, fue la mejora más pronunciada dentro de las ramas de negocio del grupo. ¿A qué se debió esta considerable subida?
Es cierto que nuestra actividad concesional se ha comportado de una forma extraordinariamente positiva en 2015, parte de ese enorme incremento en las ventas se debe a la incorporación de ocho activos concesionales que no se estaban consolidando contablemente el año anterior. Pero con independencia de este efecto, los ingresos por peajes, es decir, los ingresos concesionales se han duplicado en 2015, por una parte, gracias al buen comportamiento del tráfico en nuestras concesiones, que durante este año está creciendo al 5-6% en la mayoría de ellas; por otra parte, a la puesta en explotación de nuevos tramos, como Rutas del Desierto en Chile; y a la aportación progresiva de nuestros activos concesionales en Chile, Colombia y Perú.

Éste es un área con una proyección de crecimiento muy importante y la calidad de nuestros activos nos hace ser muy optimistas en la evolución futura.

Pese a la buena evolución del negocio concesional, es la rama de construcción la de mayor peso sobre los beneficios del grupo. ¿Contemplan una redefinición estratégica y cambio en la ponderación de los negocios? (Construcción+Somague suponen un 32%; Concesiones un 29%; Valoriza un 30%; Industrial un 8%)      
Dentro de la redefinición estratégica que ha iniciado Sacyr en 2015 tras la venta de Testa, nuestras cuatro actividades principales son la construcción, concesiones, servicios y área de construcción industrial. Si es cierto que el área de concesiones es un claro motor de crecimiento y la contribución de esta área de negocio será muy importante en el futuro y será la que más va a tender a crecer, junto con el área industrial, que es la más joven. Entonces, habrá un equilibrio entre las partes, aunque el área concesional tiene una ponderación muy importante.
 
Las ventas de la rama de construcción descendieron un 1,9%. ¿Cómo justifican esta evolución?
Hay varios factores. En el cómputo global los ingresos descienden un 1,9%, una cifra muy similar a la de 2014, hemos facturado 1.666 millones en 2015 y 1.697 en 2014; pero hay que distinguir la actividad doméstica, la española, donde ha habido una ralentización importante, y también la actividad en los mercados lusófonos, que viene a través de nuestra filial Somague. En cambio, en el resto, nuestra actividad internacional ha crecido un 19% y el Ebitda y los márgenes se han mantenido. Además, tenemos aquí una cartera de obra, que es el indicador del crecimiento futuro, de más de 5.000 millones de euros y el 83% de ella está situada fuera de España. Somos optimistas para la evolución a futuro de la actividad constructora y estamos llevando a cabo un esfuerzo de saneamiento de la actividad de Somague y en España.
 
Teniendo en cuenta la importancia de la actividad exterior, ¿en qué zonas centran sus esfuerzos por extenderse y diversificar geográficamente su actividad?
Sacyr tiene delimitadas como zonas geográficamente estratégicas el área de la costa pacífica de América Latina (Chile, Colombia, Perú, Uruguay, México, países donde somos locales y tenemos una enorme experiencia; también hay otro eje que es el sur de Europa (Portugal, España, Italia, algunos países del norte de África). Tenemos, además, actividades, como la de agua dentro de los servicios de Valoriza, o industrial en la que hay contratos importantes en muchas partes del mundo. Por ejemplo, la reciente adjudicación en Omán ha sido para una desaladora, que precisamente son proyectos que ya nos han hecho viajar a Australia, a Israel, Omán.

La deuda neta se redujo un 34% (desde 6.337 millones en 2014 a 4.180 millones en 2015). ¿Cómo lograron recortar su deuda y cuáles son las previsiones para este ejercicio?
Sacyr ha hecho un importantísimo ejercicio de desapalancamiento durante los últimos ejercicios. Durante el 2015 se produce un hito muy relevante, que es la desinversión en Testa, que dotó al grupo Sacyr de recursos para acometer crecimiento futuro y, además, mejorar la estructura financiera del balance. Gracias a estos fondos hemos logrado cancelar parcialmente 600 millones de  nuestro crédito asociado a la participación en Repsol, reducir deuda corporativa en más de 400 millones de euros y ahora nuestra deuda bancaria corporativa, que siempre habíamos tenido el objetivo de reducirla a cero, está prácticamente en ese objetivo, pues sólo es de 66 millones de euros. ya no nos preocupa.

La deuda del grupo seguirá creciendo por el lado de las concesiones, ya que es deuda asociada a los proyectos, sin recurso y, que a medida que mejoren los negocios, debería crecer. El resto de la deuda ya no es un problema para nosotros, en lo que se refiere a deuda corporativa. Tenemos una estructura muy cómoda de deuda asociada a los negocios.

¿Valoran realizar otras desinversiones?
Ya no valoramos más desinversiones y muchísimo menos de la importancia de Testa. Es posible que haya rotación de activos maduros en el área concesional, porque para esta actividad es una forma normal de aportar equity en las nuevas concesiones, pero desinversiones de otros activos importantes no se esperan durante este año.

La desinversión en Testa también llevó a que recuperaran el dividendo y destinaran 25,72 millones al pago de 0,05 euros por acción en efectivo). ¿Cuál va a ser su política de retribución al accionista?, ¿tienen pensado seguir retribuyendo en efectivo, dividendos extraordinarios, etc?
Sacyr tiene en mente la retribución al accionista y, sobre todo, crear valor añadido para los accionistas. Intentaremos mantener una política de retribución en la medida de nuestras posibilidades. Ha empezado en 2015 recuperando un dividendo de 0,05 euros por acción y, a futuro, es una decisión que debe tomar el Consejo y aprobar la Junta de Accionistas pero, en la medida en la que sea posible y beneficioso para los accionistas, intentaremos retomar prudentemente la vía del dividendo.
 
¿Por qué han decidido realizar una dotación de provisiones de circulante y financieras, de 130 millones de euros?
Estas provisiones van destinadas a dotar al grupo bajo un criterio de prudencia y anticipar todos aquellos problemas que pudieran venir en alguno de nuestros mercados y actividades. Es un año en el que hemos tenido unas plusvalías importantísimas tras la venta de Testa y hemos querido ser exquisitamente prudentes en tener cubiertos los riesgos que pudieran derivarse de los negocios. Son dotaciones genéricas, nada ni atípicas, ni específicas.
 
Antes del recorte, el dividendo de Repsol cubría el coste de intereses y les permitía amortizar principal, holgadamente. Ahora, ¿qué supone para Sacyr el recorte del 20% del dividendo de Repsol?, ¿tendrán que aportar garantías adicionales?
La reducción del dividendo de Repsol no supone ningún problema para Sacyr, pues hay que tener en cuenta que con el dividendo que estábamos percibiendo de Repsol -1 euro por acción- no sólo cubríamos los gastos financieros asociados a este préstamos, sino que cancelábamos parte del principal. Podemos seguir cumpliendo este objetivo holgadamente con el recorte del dividendo que ha anunciado Repsol.

El tema del dividendo y las garantías adicionales son dos temas diferentes. En cuanto al tema del dividendo, los gastos financieros, efectivamente, hoy por hoy, con el dividendo que recibimos, todavía podemos cancelar crédito y cubrirlo; y en cuanto a las garantías adicionales, vienen derivadas de la cotización de Repsol, pero también en este momento estamos cómodos en este aspecto, venimos de valores más bajos en la cotización de Repsol y no hemos tenido problemas y no anticipamos ninguna tensión a corto plazo por este lado. Estamos, lógicamente, vigilantes, pero no preocupados, pues tenemos garantías suficientes en el grupo en este momento.
 
Han reajustado el valor de su participación en Repsol a 15,6 euros por título, 373 millones menos que la valoración anterior. ¿En qué se basa este ajuste?
Nosotros teníamos valorado Repsol a 17 y pico euros en septiembre, que eran esos 377 millones de provisión, pero en el último trimestre hemos contabilizado nuestro porcentaje en la pérdida de Repsol y, como resultado de la imputación de reservas y resultados, el valor en balance de la participación queda en 15,6 euros por acción. Este valor se ajusta al valor en uso y razonable que define la norma contable, creemos que es un valor prudente y adecuado y estamos cómodos con este ajuste.

¿En dónde van a centrar sus esfuerzos inversores?
La inversión en este grupo claramente va a venir en el área concesional, que es la que requiere más capex de inversión. En 2015 se nos han adjudicado concesiones muy importantes en Colombia (3 de ellas dentro del plan de infraestructuras del Gobierno colombiano, la segunda fases del Plan 4G), una importante adjudicación en Uruguay; y tenemos proyectos en Perú. Estas son las concesiones que más inversión van a demandar. El resto de nuestras actividades no son intensivas en capital, son contratos “llave en mano” en el área industrial, y contratos de construcción que funcionan con circulante en el resto de áreas.

¿Ya han decidido qué parte del capex van a destinar al área de Concesiones?
Casi todo nuestro capex irá a las Concesionarias, aunque ésta también es un área que está habituada a financiar sus propios equities en las concesiones mediante la rotación de activos maduros y las refinanciaciones de su project finances. De hecho, recientemente hemos desinvertido en tres hospitales en Portugal y un hospital en Majadahonda, transacciones que se han hecho a múltiplos precio value muy satisfactorios para nosotros, que de alguna forma nos indican que nuestras concesiones tienen mucho valor y los fondos obtenidos van destinados básicamente a aportar equity en las nuevas. Eso es una gestión financiera óptima que intentamos hacer a la hora de aportar el capex.

 
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