“Cuando las burbujas nacen, suelen tomar vida por sí mismas. Es muy difícil pararlas”, asegura el ex presidente de la Reserva Federal, Allan Greenspan, en una entrevista con MarketWatch.

El ex presidente de la autoridad monetaria hace estas declaraciones justo antes de la presentación de su nuevo libro “The map and the territory”, que se publicará el próximo otoño y que será –seguramente- analizado en profundidad. (Acceder a la entrevista en MarketWatch)

Además, la entrevista se produce apenas una semana después de que la actual presidenta de la FED, Janet Yellen, confirmara el otro día su preocupación por los altos precios de las compañías de sectores como biotecnología o redes sociales en las bolsas en estos momentos. El debate está servido, ¿pueden o no puede la Reserva Federal evitar la formación de burbujas? Pero, además, Greenspan ha hablado de otros temas.

Asegura el ex presidente de la autoridad monetaria que aunque cree que la economía estadounidense lo hará bien en el corto plazo, le preocupa que este buen comportamiento esté asentado en el buen comportamiento de las bolsas y le preocupa que Estados Unidos esté ante un “falso amanecer”.

En su opinión el mayor riesgo de la FED será gestionar la reducción de su balance sin ocasionar mucho impacto en la economía. A preguntas del periodista del periódico Greenspan afirma que cree que habrá un impacto en las bolsas cuando se produzca la primera subida de tipos.

Pero, sin duda, en lo que más ha incidido Greenspan es en la función o la capacidad de la autoridad monetaria para evitar las burbujas de los activos. Habla de la incapacidad que tuvo la FED de evitar la burbuja de las puntocom y recuerda que en 1994 la FED la intentó desactivar con subidas de tipos de 300 puntos básicos, aunque a pesar de haberlo conseguido inicialmente la burbuja retomó su camino para estallar en el 2000.

“Cuando las burbujas nacen, adquieren vida por sí mismas. Es muy difícil pararlas - apunta Greenspan- . Las burbujas son un reflejo de la naturaleza humana y la cuestión más obvia es cómo gestionarlas”, apunta.
“Todas las burbujas crecen y todas explotan. Pero la manera de financiarse es crítica. La puntocom (1994-2000) produjo un inmenso colapso financiero aunque casi no se tradujo en impactos económicos.

Algo muy diferente a lo que ocurrió con la crisis de las subprime, cuyo contagio a la economía es más que evidente incluso hoy en día. “En un colapso de una burbuja en la que no hay deuda, suele perderse el dinero invertido en la acción, aunque no suele haber contagios serios. No fue el caso de la burbuja inmobiliaria o lo ocurrido con el mercado apalancado de 1929”, explica Greenspan.

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