Lo que en un principio era “sólo” una crisis de hipotecas basura pronto se convirtió en una crisis del mercado de dinero y, posteriormente, en una crisis bancaria. Ahora vemos cómo mercados de crédito estructurados se desenmarañan. La crisis de los créditos ha hecho que conseguir financiación sea ahora más caro para las compañías. Asimismo, los consumidores están encontrándose con que pedir un préstamo es más difícil y más caro. Es inevitable que tanto la economía estadounidense como la global se ralenticen y una recesión estadounidense se está convirtiendo en una probabilidad, más que en una posibilidad.
El tiempo nos dirá el grado de fortaleza de la economía global, pero no hay ninguna duda de que la estadounidense lleva ya algún tiempo mostrando signos de deterioro. Estados Unidos ha estado creciendo a niveles de tendencia largo plazo (o por debajo de ellos) durante más de un año y el consumidor tendrá que enfrentarse a las dificultades en los próximos meses, cuando las hipotecas de tipos fijos (que son las más abundantes en el mercado) sufran un incremento en los tipos de interés. Algunos de los datos que informan de la situación del mercado inmobiliario americano serían normalmente asociados con una depresión, más que como una recesión. Hay un récord de casas a la venta en el mercado estadounidense, las ventas están cayendo en picado y los precios se rebajan. Históricamente, la caída de precios de las casas estadounidenses siempre ha coincidido o ha estado relacionada con una recesión. Muchos comentaristas han discutido sobre si Estados Unidos entra en recesión, el resto del mundo lo compensará. Aunque es verdad que hoy en día el mundo depende menos de Estados Unidos de lo que lo hacía durante las últimas décadas, no comparto esta idea. China es el taller del mundo y está creciendo a un 11% al año, pero si los consumidores estadounidenses dejan de comprar, China dejará de producir. En mi opinión, no cabe duda de que la recesión estadounidense tendrá un impacto significativo en la economía global. Creo que los tipos de interés empezarán a caer en todo el mundo (y habrá más recortes en Estados Unidos) y como tal hemos visto el final del mercado bajista de los bonos para el gobierno y de la inversión en bonos corporativos. Los bonos gubernamentales y los bonos corporativos con un alto índice de inversión son ahora valores fuertes. Una vez dicho esto, la difusión de los bonos corporativos es todavía muy escasa, desde una perspectiva histórica y creo que éste es sólo el principio de la liquidación del alto rendimiento. La difusión de los bonos corporativos todavía está lejos de compensar a los inversores por el riesgo añadido de impago que existe actualmente. Hasta que esa difusión aumente creo que es sensato estar por debajo del alto rendimiento, centrándonos mejor en bonos corporativos con alto índice de inversión y bonos gubernamentales, que creo que son valores fuertes.