Las becas internacionales del Banco Santander para universitarios

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La mayor parte de ellos cursan en cuatro centros educativos españoles (la Universidad de Salamanca-USAL, la Politècnica de València, la Católica de la misma ciudad y la Pública de Navarra), pero también los hay de otros países, sobre todo latinoamericanos, que han recalado en alguna de las cuatro.

Un total de 111 serán los estudiantes de la Universidad Católica de Valencia que cursarán estudios o realizarán prácticas en instituciones de América, Asia y Europa, a través de tres de los muchos programas de movilidad internacional que cuentan con el apoyo financiero del Banco Santander: las Becas Mundus Santander, las Becas Santander Iberoamérica de Grado y las Becas Santander Erasmus.

Los estudiantes valencianos, que proceden de todas las titulaciones de la UCV, disfrutarán durante el próximo curso 2019/2020 de la experiencia de la movilidad internacional en países de todo el mundo. Desde el Vicerrectorado de Coordinación Estratégica se han adjudicado dichas becas a 67 alumnos, en el caso de las “Becas Mundus Santander”, a 9 alumnos, en el caso de las “Becas Santander Iberoamérica de Grado”, y a 35 alumnos becados con “Becas Santander Erasmus”. De los alumnos becados, 52 van a realizar movilidad de estudios y 59 realizarán prácticas en el ámbito internacional.

Estas becas son un ejemplo más de la apuesta del banco por la movilidad internacional para el tercer ciclo educativo, que actualmente se concreta en una treintena de programas (incluyendo alguno para alumnos preuniversitarios) y la colaboración de cientos de universidades repartidas por todo el mundo. De hecho, Santander Universidades tiene firmados convenios con más de un millar de universidades de todo el mundo, y ha desarrollado a lo largo de los años una estrategia de internacionalización de los universitarios mediante estas ayudas, programas de intercambio y el impulso de proyectos transversales de cooperación entre instituciones de varios países.

Otro de los programas de becas directamente promovido por el banco son las  Iberoamérica Santander de Grado, 15.000 en total, y que en este curso han recibido otros 58 alumnos de los cuatro centros aludidos más arriba, financian estancias de seis meses lectivos con una ayuda unitaria de 3.000 euros. Su principal objetivo es contribuir al desarrollo del Espacio Iberoamericano del Conocimiento a través del intercambio de estudiantes.

Además de los españoles, pueden acceder a este programa estudiantes de ocho países iberoamericanos (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Puerto Rico y Uruguay), así como Portugal.

El compromiso de la entidad presidida por Ana Botín con la movilidad ‘iberoamericana’ se extiende a las becas de investigación (25 beneficiarios en la Universidad de Salamanca este curso), dirigidas a jóvenes profesores e investigadores y alumnos de doctorado. Nació inicialmente por un periodo de tres años (2016-2018), pero ya han sido adjudicadas las correspondientes al curso 2019-20.

Como en todos los demás casos, que la entrega de credenciales se haya producido en las cuatro universidades citadas no implica que sean sus alumnos (o los que quieran venir a ellas desde el extranjero) los únicos que puedan postularse a estas becas.

La Universidad Politècnica de València también tiene un programa propio, las Promoe, también financiado por Santander Universidades y que permiten al alumnado seleccionado realizar una estancia formativa en universidades de América Latina, Australia, Canadá, Corea, China, los Estados Unidos, Japón u Oriente Medio con las que la UPV tienen un acuerdo de cooperación. En el acto de entrega de credenciales del pasado mes de mayo, las recibieron 87 alumnos.

Lo mismo de puede decir de la Universidad de Salamanca y sus becas internacionales Santander-Usal, que durante el presente año académico han ayudado a 35 becarios de grado, 29 de máster y 66 de doctorado. En total, 140. Pero es que este programa lleva vigente desde hace 18 años (con la Universidad Pública de Navarra, por ejemplo, han cumplido los 20), beneficiando hasta el momento a 1.375 universitarios latinoamericanos, europeos, asiáticos y africanos; de esta última procedencia, dos alumnas de Guinea Ecuatorial y Túnez recibieron el mes pasado sus credenciales, provenientes del programa Mujeres por África.

También la Usal lleva concediendo desde 2010 becas del Programa Universidad para todos (ProUni), promovido por el Ministerio de Educación de Brasil y financiado por Banco Santander, patrono de la Fundación Consejo España-Brasil. De hecho, es la única española y de fuera del país latinoamericano que participa en este proyecto, que facilita la inclusión en la educación superior de jóvenes que carecen de recursos económicos.

Otro de los proyectos de ayudas de movilidad internacional financiados por Santander es Universidad para Todos ProUni-Universidad de Salamanca, promovido por el Ministerio de Educación de Brasil y financiado por el banco y que ofrece esta oportunidad a estudiantes brasileños que carecen de recursos económicos mediante su inclusión en la educación superior.

Pero, como decíamos, las becas de movilidad de Santander pueden nacer en cualquier lugar del mundo donde la entidad financiera haya firmado convenios con universidades. Pongamos un ejemplo: en virtud del suscrito con la Nacional Autónoma de México, existe un programa de 120 becas dirigido a todo aquel estudiante matriculado que haya obtenido ya al menos la mitad de los créditos. Los destinos son más de 54 e incluyen los más típIcos (otros países iberoamericanos, Estados Unidos y Canadá, Unión Europea, China), pero también lugares menos imaginables como Líbano, Serbia, Estonia o Malasia.

Desde 2002, el grupo Santander ha invertido 1.500 millones de euros en la educación superior, y es la empresa que más la apoya en todo el mundo. Sólo en 2018, concedió 70.000 becas y ayudas a estudiantes. Dentro de esa cofra se encuentran las de movilidad internacional.

El pasado 6 de junio, Ana Botín presidió la XIX Junta general de Accionistas de Universia, recalmó al Gobierno que finalmente se forme una reforma de la educación como tarea prioritaria y afirmó: “Necesitamos un marco más abierto, que permita gestionar de manera más ágil, con mayor capacidad de hacer y convertir en realidad la vocación de la universidad; más autonomía, con más rendición de cuentas, para poder asumir mayores responsabilidades y más compromisos”.