¿Les he contado una de mis grandes pesadillas? Seguro que sí. Pero, creo que es bueno (mi psicólogo me lo pide encarecidamente) que la cuente. Y es que los bancos centrales no puedan seguir influyendo en la evolución de los mercados. ¿Dinero? Claro que tienen, de forma ilimitada en teoría. Pero, lo cierto es que una desconfianza sobre el Sistema podría hacer que las inyecciones de dinero fueran insuficientes. No se inquieten: es sólo una pesadilla. Aunque la realidad en ocasiones te recuerda a las pesadillas.
La volatilidad VIX ayer llegó a repuntar un 75 %, superando en algún momento el 50 %. Al final, sólo aumentó un 45 % hasta un 40.7 %. Sinceramente, es casi imposible gestionar una cartera de inversión con un nivel de volatilidad como el que vimos ayer. Un nivel de volatilidad que expulsa al inversor y acentua el riesgo de pánico vendedor. Aquí tienen la raíz del Problema. ¿Incertidumbre? Pero, ¿realmente creen que la incertidumbre actual es nueva? Llevamos siete años viviendo con incertidumbre. Pero las autoridades monetarias, en menor medidas las políticas, han logrado amortiguar el impacto de esta incertidumbre sobre los mercados financieros. Algunos lo llamaron brotes verdes; otros, simplemente, mercados distorsionados.

En varias ocasiones en los últimos días hemos comentado que echamos en falta a las autoridades chinas, especialmente el Banco Central, para poner un suelo en su bolsa. Ha tomado muchas medidas, sin duda. Pero, parecen medidas aún insuficientes. En este "encaje de bolillos" que son ahora los mercados financieros es muy peligroso que los ajustes sean desordenados. Y si lo son, como puede estar ocurriendo en China, podríamos ver un impacto negativo en otros mercados. El canal de conexión es sin duda la confianza. O mejor dicho, la desconfianza. Desconfianza en las perspectivas de crecimiento mundial si la economía china sigue redcuciendo su tasa de crecimiento; desconfianza sobre las valoraciones de los activos financieros en este escenario; desconfianza, al final, sobre el margen de maniobra y cómo utilizarlo por los bancos centrales. Todo esta desconfianza tiene su reflejo en las bolsas mundiales, aunque admito que me inquieta especialmente la evolución de la bolsa norteamericana. ¿Subir los tipos de interés por la Fed en septiembre bajo estas condiciones? Como mínimo es difícil. Bajo el mantra de garantizar la estabilidad financiera, lo cierto es que el principal riesgo para las economías y los mercados son, precisamente, los propios mercados. ¿Qué es algo nuevo? No, ha sido una advertencia recurrente por el BIS desde hace meses y desde hace menos tiempo tanto por el FMI como por el BM. Mi pesadilla.

Sí, he echado en falta algún tipo de apoyo desde las autoridades chinas. O mejor explicación a la medida tomada para aumentar la flexibilidad del Yuan. Ahora, además, echo en falta que otros bancos centrales también se unan en la demanda de mayor estabilidad del mercado. Un mercado que se ha convertido claramente en dependiendo de la ayuda oficial...¿el futuro? Incierto. Pero esto no ha sido obstáculo en el pasado para que los mercados sigan al alza bajo la premisa de, bajo las medidas apropiadas, la recuperación cíclica inicial llevaría a una recuperación estructural. Las condiciones financieras deberían ser proclives a ello, lo que obliga a los bancos centrales a mantener unas condiciones financieras laxas de forma recurrente y buscar otras medidas de política económica (macroprudenciales) para limitar el riesgo de excesos y medidas fiscales para propiciar esa recuperación económica sostenida en un escenario de bajo stock de capital. Esto es lo que subyace en un reciente artículo de opinión de Larry Summers, considerando un error la posibilidad de que la Fed suba sus tipos de interés oficiales durante este año.

Pero, admito que también entiendo la posición de aquellos que defienden que la normalización de tipos de interés debe llegar más pronto que tarde en USA. Más allá de la confianza sobre la superación de los desequilibrios que puede otorgar la decisión de comenzar a subir los tipos, está también la necesidad de dotarse de instrumentos tradicionales de política monetaria en un futuro incierto. Y parte de la incertidumbre proviene, naturalmente, de la propia política monetaria expansiva llevada a extremos. No encontrarán un economísta o analista que no considere como un riesgo a medio plazo la normalización monetaria. Y serán los mismos que recomiendan comprar activos bajo la máxima de la elevada liquidez y el paraguas de los bancos centrales. Mercados distorsionados.

José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España