Casi todo el mundo coincide en lo complicado que se ha convertido el actual entorno para los inversores de renta fija. ¿Dónde están las oportunidades? Probablemente en ponerse cortos en los plazos más cortos.
Afirman en Barclays que no es muy probable que en el corto plazo asistamos a un sell-off de la renta variable parecido al que vivimos hace unas semanas.

Recuerdan que el 17 de abril la rentabilidad de los bonos alemanes a 10 años tocó mínimos históricos al situarse en 7 puntos básicos. Una situación que duró poco porque en pocas semanas ha logrado colocarse de nuevo por encima de 70 puntos básicos. “Nuestra visión es que un sell-off similar al que acaba de ocurrir es improbable en el corto plazo”, dicen en el banco de inversión británico.

Entre otras cosas, estos analistas creen que hay algunas características de los mercados que apuntan a una estabilidad en este mercado; entre otras la entrada de dinero en los fondos de renta fija en las últimas semanas.

flujos de fondos


En los mercados creen que el BCE ha tomado nota de los fuertes movimientos que pueden producirse en los mercados de bonos y consideran que, de hecho, los inversores no han perdido la fe en la renta fija.

Con todo, en Barclays aseguran que a los niveles actuales sólo son atractivas las emisiones de largo plazo del tesoro estadounidense, como por ejemplo, los bonos a 20 años.

Precisamente hace unas horas los analistas de Julius Baer acaban de retirar su recomendación de comprar bonos de la periferia europea, sobre todo tras los buenos datos económicos conocidos esta semana. “Nuestra previsión es que la rentabilidad de los bonos españoles e italianos es demasiado baja todavía. A pesar del aumento de los retornos aún no hemos vuelto al mercado de renta fija europea y preferimos el segmento de high yield estadounidense”, afirma Markus Allenspach, el director de renta fija de Julius Baer.

Hace unas horas el multimillonarios Paul Singer, del hedge fund Elliot Management, decía en una nota a sus clientes que la renta fija es en la actualidad un problema parecido a lo que fueron los MBS (bonos hipotecarios) antes de la quiebra de Lehman.

Afirma el gestor que en aquel momento, un pequeño grupo de inversores hicieron una gran cantidad de dinero por sus apuestas en contra de ese tipo de activos antes del colapso de la burbuja inmobiliaria en 2007 y 2008.

“Los bancos centrales han elegido medidas paliativas como el QE, lo que son medidas imprecedentes y extremas cuyos efectos finales son desconocidos”.

De hecho, Singer dice que en las actuales circunstancias solo es seguro comprar bonos alemanes y estadounidenses a 30 años, o japoneses a 20 años.

Algo en lo que coinciden también en Barclays, “es difícil que se reanude un sell-off en plazos largos, aunque los tramos más cortos son más vulnerables”, aseguran.

Por eso Singer afirma que la oportunidad de inversión en estos momentos es ponerse cortos en los plazos más cortos, tal y como hicieron los inversores con los MBS antes del colapso de Lehman.


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