Gas Natural centra su estrategia para el periodo 2016-2020 en el crecimiento en mercados emergentes principalmente en los negocios de renovables y de gas.
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  • Siguen viendo atractivo al negocio del Gas Natural Licuado (GNL), donde estiman crecimientos importantes de la demanda en países emergentes de Asia y en Europa. Centrarán las inversiones en el crecimiento en redes de gas y en generación eléctrica internacional. Se implantarán de nuevos modelos de negocio consecuencia de las innovaciones en el sector en búsqueda de oportunidades de crecimiento.
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  • La compañía estima unas inversiones de 14.000 millones de euros, de los que el 80% será destinado a negocios regulados o proyectos con la contratación cerrada.
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  • Las expectativas de crecimiento del EBITDA se sitúan en el 3% interanual hasta 2020, si bien apenas estiman variación en el periodo 2016-2018, fijándose un objetivo para 2018 de 5.400 millones de euros (frente a los 5.264 millones de euros en 2015), con la ambición de superar los 6.000 millones de euros en 2020. Para el beneficio neto prevén un crecimiento del 4% interanual para todo el periodo, con el periodo 2016-2018 sin crecimiento estimado, con un objetivo para 2018 de 1.600 millones de euros (frente a los 1.502 millones de euros en 2015), con la ambición de alcanzar los 1.800 millones de euros en 2020. Desde nuestro punto de vista estas estimaciones tienen un sesgo conservador basado en unas hipótesis de tipo de cambio y de precios de materias primas más cautas que el consenso del mercado.
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  • La compañía anuncia también un plan de eficiencia para el periodo 2016-2018 que supondrá un ahorro de 220 millones de euros aproximadamente, estudiando posibles mejoras adicionales para los años 2019-2020.
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  • La sólida generación de caja permitirá financiar los dividendos y las inversiones, sin que se prevea un aumento de la deuda neta, estimando 15.700 millones de euros para 2018 y 15.600 millones de euros para 2020 (frente a los 15.648 millones de euros en 2015). Si bien es cierto que el aumento del EBITDA estimado permitirá mejorar el apalancamiento, medido a través del ratio Deuda Neta/EBITDA hasta 2,9 veces en 2018 y hasta 2,5 veces en 2020 (frente a 3 veces en 2015).
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  • Recientemente se aprobó en la Junta General de Accionistas la nueva política de retribución al accionista, condicionada por un incremento del pay-out hasta el 70% (en línea con el sector) y un dividendo mínimo anual de 1 euro por acción. Además se anunció el adelanto a septiembre del pago del dividendo a cuenta de los resultados 2015. Y se ofrece la posibilidad de que sea en formato scrip, si bien es cierto que todavía está pendiente de aprobarse por el consejo de dirección de la compañía. Según informan desde la compañía el adoptar o no el formato scrip responde a la ventaja fiscal que ofrece este tipo de retribución pero dicha ventaja finaliza el próximo 1 de enero de 2017 por lo que solamente tendría efecto sobre el dividendo a cuenta de septiembre, veremos si finalmente se aprueba y si se incluye un programa de recompra de acciones para evitar el efecto dilutivo. Desde nuestro punto de vista la sólida generación de caja hace que el pago en efectivo del dividendo sea totalmente sostenible, incluso en un escenario negativo como el actual por lo que no consideramos que vaya a aportar soluciones a la compañía ni a sus accionistas.