Muchas instituciones han tenido una visión negativa sobre las acciones y bonos chinos en los últimos nueve meses. La falta de claridad en el Beijing industrial, concretamente en el cambio de divisas y las políticas de reestructuración bancaria han llevado a muchos distribuidores de activos a mantener menos activos chinos de lo que sería normal.

Las acciones, especialmente las de de los bancos, parecían caras cuando el nivel de la deuda y la baja rentabilidad de los préstamos fue tomado en consideración. La renta fija, que ha disfrutado de un cierto número de años fértiles, se ha vuelto menos en boga ya que los precios bajos de los productos han afectado a las perspectivas de crecimiento y la pesada carga de la deuda empresarial de China se ha sumado a las dudas sobre la sostenibilidad financiera. Según Bloomberg, la deuda corporativa correspondía al 165% del PIB a finales de 2015.

Siguen existiendo oportunidades en renta variable y renta fija, pero a finales de 2016 el papel de la asignación de activos radicará en elegir los instrumentos o sectores específicos en lugar de hacer una elección entre bonos o acciones.

La clave para la renta fija china serán los tipos de interés en renminbi, los tipos de interés de Estados Unidos y el dólar americano. En la actualidad hay poco interés en tener bonos en renminbi porque las rentabilidades prácticamente han desaparecido por la cobertura de costes. Los mercados están descontando la depreciación del 2-3% a doce meses y los bonos del Estado a 10 años en China ofrecen una rentabilidad del 2,85% -una parte muy pequeña de retorno neto y con riesgo de duración-. Los bonos del gobierno de China a 2 años ofrecen menos de la mitad del 1% en yield para la reducción en el riesgo de duración. No hay mucha compensación. Para los créditos en dólares estadounidenses se trata de nombres específicos -bonos con un potencial de buenas rentabilidades, la disciplina de servicio de deuda y donde no haya sensibilidad a las tasas de interés de Estados Unidos y a los dólares-.

Para la renta variable, el panorama es similar. Los bancos de China ofrecen buenos pagos de dividendos pero existe un panorama incierto debido a la morosidad. Las valoraciones del consenso no parecen haberse ajustado a la desaceleración del crecimiento y todavía están en riesgo de disminución en 2017. En cuanto a la preferencia por las acciones H cotizadas en Hong Kong versus las acciones A cotizadas en China, la mejor apuesta es la primera incluso con probabilidades de turbulencias causadas por el Brexit.