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Prosegur Cybersecurity, la división de ciberseguridad de Prosegur Security, ha publicado un informe que revela que el 22,5% de las brechas de seguridad detectadas en España durante 2025 estuvieron relacionadas con terceros o proveedores. La creciente conexión entre empresas, suministradores tecnológicos y sistemas industriales ha situado los ataques a la cadena de suministro entre las principales amenazas para sectores estratégicos como el alimentario. La digitalización de sus procesos ha mejorado la operativa, pero también ha abierto nuevas vías de acceso para los ciberdelincuentes. A este escenario se añade el avance de la inteligencia artificial (IA), que facilita la ejecución de ataques más rápidos y de mayor alcance.

En la industria alimentaria, la transformación digital ha reforzado los vínculos entre los sistemas de producción, la logística, los equipos de refrigeración y las soluciones tecnológicas externas. Esta integración permite optimizar los procesos, aunque también genera nuevos riesgos: un incidente informático puede dejar de afectar únicamente a los sistemas digitales y repercutir directamente en el funcionamiento de la actividad.

Un caso reciente que ilustra esta situación se ha registrado en Francia, donde un incidente de ciberseguridad relacionado con la empresa danesa Danfoss, especializada en sistemas de refrigeración utilizados por grandes cadenas de distribución alimentaria, ha afectado a más de 400 supermercados. Lo ocurrido evidencia que los problemas de seguridad de un proveedor pueden extenderse a otras compañías y provocar consecuencias en distintos puntos de la cadena alimentaria.

La seguridad de una organización depende, cada vez más, de la protección de todos los agentes con los que mantiene conexiones tecnológicas. Si uno de estos proveedores resulta comprometido, el ataque puede propagarse y llegar a afectar tanto a las infraestructuras digitales como a los procesos físicos. Los datos analizados por Prosegur Cybersecurity apuntan a un aumento de este tipo de amenazas: los ataques a la cadena de suministro se duplicaron en 2025 frente al año anterior y generaron un coste medio de 4,33 millones de euros por incidente.

La cadena de suministro, en el punto de mira

Los proveedores externos se han convertido en una vía de entrada habitual para los ciberdelincuentes. Distintos análisis sectoriales estiman que cerca de la mitad de los incidentes vinculados a la cadena de suministro se originan en la vulneración de credenciales pertenecientes a empresas proveedoras o prestadoras de servicios. Una vez obtenidos estos accesos, los atacantes pueden utilizarlos para infiltrarse en los sistemas de las organizaciones con las que trabajan.

El interés por estos objetivos también se extiende a los entornos de tecnología operacional (OT), que incluyen los sistemas conectados encargados de controlar y gestionar procesos industriales, productivos y logísticos. Las cifras de INCIBE muestran la dimensión de esta evolución. El organismo gestionó 122.223 incidentes de ciberseguridad en 2025, un 26% más que en 2024, e identificó 237.028 sistemas vulnerables. Asimismo, el 85% de los sistemas infectados a través de redes de dispositivos comprometidos correspondía a dispositivos inteligentes y equipos conectados.

La inteligencia artificial multiplica la capacidad de ataque

La incorporación de la IA a las actividades de los ciberdelincuentes está modificando tanto la preparación como la ejecución de los ataques. Según advierte Prosegur Cybersecurity, estas herramientas permiten analizar de forma automatizada las relaciones entre proveedores, localizar puntos débiles en sus sistemas y aprovechar vulnerabilidades en menos tiempo. También facilitan la creación de comunicaciones fraudulentas más convincentes, dirigidas a empleados de empresas externas que pueden disponer de permisos para acceder a los sistemas de sus clientes.

Las estadísticas correspondientes a la primera mitad de 2026 reflejan un aumento de la actividad en este ámbito. Forescout Research contabilizó 37.137 vulnerabilidades publicadas durante el semestre, un 51% más que en el mismo periodo de 2025. El incremento se aceleró desde marzo, una evolución que la compañía relaciona con la identificación de fallos mediante inteligencia artificial. A su vez, Wiz Research apunta que los ataques destacados contra la cadena de suministro se multiplicaron por más de dos en esos seis meses. La actividad dirigida a infraestructuras de IA también se duplicó aproximadamente respecto al segundo semestre de 2025.

Wiz Research advierte, además, de que algunas de estas operaciones están conectadas entre sí. En determinados casos, los paquetes de software comprometidos se utilizan para sustraer credenciales de desarrolladores, que después sirven para preparar nuevas intrusiones. Por su parte, Phoenix Security, que realiza un seguimiento de paquetes maliciosos, sitúa el volumen del primer semestre de 2026 en 4,5 veces el registrado durante todo 2025.

La exposición a estos riesgos ha llevado a las organizaciones a reforzar los controles sobre sus colaboradores externos. De acuerdo con el informe NIS Investments 2025 de ENISA, el 90% de las organizaciones europeas ya cuenta con medidas específicas para supervisar la seguridad de sus proveedores. Sin embargo, los ataques a terceros y a la cadena de suministro siguen figurando como la segunda mayor preocupación de futuro para las empresas europeas.

Carlos A. Fernández, director de la plataforma xMDR de Prosegur Cybersecurity, explica que «casos como el ocurrido en Francia evidencian hasta qué punto la robustez de una organización está ligada a la seguridad de todo su ecosistema. La creciente conectividad entre proveedores, plataformas tecnológicas y sistemas industriales hace necesario ampliar la visibilidad sobre las dependencias críticas y reforzar las capacidades de detección y respuesta para anticipar posibles compromisos en la cadena de suministro».

Ante un entorno en el que aumentan las conexiones entre empresas y los atacantes disponen de herramientas de IA cada vez más avanzadas, Prosegur Cybersecurity subraya la importancia de identificar y controlar las dependencias tecnológicas de las organizaciones. Entre sus recomendaciones figuran limitar y supervisar los accesos concedidos a terceros, vigilar las integraciones críticas y realizar un seguimiento permanente de los sistemas conectados. La compañía también destaca la necesidad de adoptar modelos de seguridad Zero Trust, aplicar las actualizaciones y los parches con mayor rapidez y preparar a empleados y proveedores para reconocer nuevas formas de ingeniería social apoyadas en inteligencia artificial. Todo ello debe complementarse con soluciones avanzadas que permitan detectar amenazas y responder a los incidentes de manera eficaz.