El índice Dow Jones de Industriales cerró con un alza del 2,37% debido a los signos de mayor confianza en la economía entre los consumidores y pese al declive en el precio de la vivienda en Estados Unidos. Ese indicador bursátil, que incluye a algunas de las mayores empresas estadounidenses, avanzó 196,17 puntos hasta los 8.473,49 puntos.
El mercado Nasdaq avanzó el 3,45%, hasta 1.750,43 unidades y el selectivo S&P 500 ganó el 2,63%  y quedó en 910,33 unidades.

A excepción de Bank of America y de Cola-Cola, que registraron ligeros descensos, el resto de empresas del Dow terminaron la sesión en positivo, incluida General Motors, que registró un fuerte retroceso durante algunos momentos de esta primera sesión bursátil de la semana.

JPMorgan con un alza del 6,19% y American Express, que subió el 5%, fueron las empresas en ese índice que tuvieron una sesión más favorable, mientras que Home Depot y el fabricante de aluminio, Alcoa, registraron alzas del 4,11% y del 4,63% respectivamente.

Las compras de valores se animaron después de conocerse datos sobre la confianza de los consumidores, relativos a este mes, que fueron sensiblemente mejores que en abril y de lo que esperaban los economistas.

El índice de confianza se situó en 54,9 puntos en mayo, comparado con los 40,8 puntos de abril y los 42,6 puntos que esperaban los economistas, según la entidad de análisis The Conference Board.

Datos de vivienda


Otros datos relativos al valor de la vivienda en Estados Unidos mostraron sin embargo que la recuperación de los precios está aún lejos en el caso de las mayores ciudades de este país y en el primer trimestre de este año eran un 19,1% inferiores al anterior en igual periodo, según el índice Case-Schiller que difunde la agencia Standard & Poor's.

La bolsa neoyorquina también inició la pasada semana con un alza de más de un 2,8% en el Dow, pero cerró en negativo las cuatro sesiones siguientes, a medida que se conocían datos desfavorables relativos a la construcción de viviendas y la Reserva Federal se mostraba más pesimista respecto de la economía y el empleo en este año y el próximo.

Los inversores están además pendientes de la suerte que corre General Motors, pocos días antes de que se cumpla el plazo hasta el 1 de junio que le otorgó el Gobierno para lograr acuerdos con acreedores y sindicatos y evitar que deba reorganizarse bajo supervisión judicial.