La agencia de calificación crediticia Standard & Poors (S&P) ha mantenido el rating 'AAA' con perspectiva 'estable', la máxima nota posible, al Reino Unido, dado que el país cuenta con una economía "rica y diversificada", con flexibilidad en su política fiscal y monetaria y con unos mercados de trabajo y de capitales "relativamente flexibles".


En un comunicado, S&P destaca que el Reino Unido es un mercado de capital con una fuerte demanda de inversores institucionales nacionales, al tiempo que cuenta con una buena demanda de deuda pública en libras esterlinas por parte de inversores no residentes, lo que aporta cierta diversidad a su base de inversores.

Sin embargo, la agencia recalca que, aunque el país ha salido de la recesión, la recuperación ha sido "mediocre", con la producción prácticamente estancada desde el cuarto trimestre de 2010. "En nuestra opinión los esfuerzos del Gobierno británico en los próximos años para diseñar una corrección pronunciada de sus cuentas fiscales probablemente impactarán en la economía", añade.