El Banco Santander ha colocado entre inversores institucionales una emisión de bonos, en su mayoría de deuda subordinada a 10 años, con un volumen cercano a los 3.700 millones de euros. Esta operación, que se cobrará el próximo 24 de octubre, se enmarca en la compra, realizada junto a Royal Bank of Scotland (RBS) y Fortis, del holandés ABN Amro por unos 70.500 millones de euros, de los que al Santander le corresponden 19.850 millones.
Esta emisión de deuda, que terminó de colocarse anoche en el tramo destinado al mercado estadounidense, incluye deuda subordinada por unos 1.150 millones de euros a un interés de Libor más 0,90 puntos, 1.500 millones de euros, también en deuda subordinada a 10 años, con un interés de euribor más 0,90% y 1.050 millones de euros en deuda perpetua, que da al banco la opción de amortizarla a partir del décimo año en periodos trimestrales, con un interés Tesoro más 2,17 puntos. Esta operación, que se cobrará el próximo 24 de octubre, se enmarca en la compra, realizada junto a Royal Bank of Scotland (RBS) y Fortis, del holandés ABN Amro por unos 70.500 millones de euros, de los que al Santander le corresponden 19.850 millones. Para financiar la compra del ABN, en la cuya puja el consorcio de tres bancos se impuso al británico Barclays, el presidido por Emilio Botín ha colocado recientemente una emisión de bonos convertibles en acciones por 7.000 millones de euros y ahora tiene previsto realizar antes de final de año una ampliación de capital, que según fuentes del mercado, servirán para recomponer ratios de capital. Después de colocar esta emisión de deuda, que el mercado estimaba tendría un importe de entre 3.500 y 5.000 millones de euros, la ampliación de capital previsiblemente rondará los 3.000 millones, según las mismas fuentes. También se destinan a la compra fondos logrados en desinversiones en San Paolo (con plusvalías de 560 millones) y de la venta de su negocio de fondos de pensiones en Latinoamérica, por más de 950 millones, así como los 4.000 millones de euros (1.400 de plusvalías) que se lograrán vendiendo sus inmuebles en España para después permanecer en los edificios en alquiler.