A pesar de la ralentización y el paso al negativo a cierre de 2011, Reino Unido cerró el año con un crecimiento del 0,8%. 

La cifra trimestral hecha hoy pública por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) no ha variado respecto a la divulgada el mes pasado, aunque si se modificó en una décima la correspondiente al año 2011, estimada en un principio en el 0,9%.

La caída de la inversión empresarial y del sector industrial, además del clima templado registrado desde octubre a diciembre contribuyó a la contracción del Producto Interior Bruto (PIB) británico, su primera caída trimestral desde el mismo período de 2010.

La contracción económica coincide con el plan de austeridad que ha puesto en marcha el Gobierno para reducir el déficit.

Entre las medidas tomadas por el Gobierno de coalición entre conservadores y liberaldemócratas está el alza del Impuesto al Valor Añadido (IVA), que el año pasado pasó del 17,5% al 20%, lo que ha reducido el gasto del consumidor.