Los test de stress consisten en realizar una simulación de la capacidad de adaptación de las entidades financieras ante el planteamiento de dos escenarios macroeconómicos supuestos, uno de referencia y otro escenario más adverso o negativo. Pero he aquí algunas reflexiones o ideas en voz alta sobre los test de stress.
1.- Los test de stress fueron creados en 2009 eminentemente con un único objetivo: apuntalar la confianza del sistema financiero y bancario. Si el objetivo es único y ya se ha dejado claro cuál es, ¿qué probabilidad existe de que el resultado de estos test sean negativos? Prácticamente nula porque de lo contrario no cumplirían el objetivo para el que estaba creado y por tanto ya no tendría interés su publicación. Los resultados de los test de stress deben ser globalmente positivos o cuanto menos “no malos” dado que no interesan que lo sean.

2.- Si miramos al 2009 y a los tests celebrados en EEUU podemos observar como en el escenario o supuesto más negativo se contemplaba una tasa de desempleo del 7.9%, la cual fue claramente superada. ¿Con qué parámetros se establecen el escenario de referencia y el negativo?

3.- La explosión de la burbuja inmobiliaria sigue causando estragos. A pesar de que se ha producido una labor de limpieza importante, todavía la toxicidad de dichos activos podría causar más de un disgusto a las entidades financieras. Y es que todos sabemos cómo se han realizado las tasaciones inmobiliarias en España y las presiones ejercidas por parte de las entidades financieras a las tasadoras en los últimos años.

Si la valoración de muchos activos se llevara a cabo a precio real de mercado y si la morosidad real de los bancos estuviese reflejada en sus cuentas, más de una entidad financiera no llegaría a la meta. La pregunta en este punto es clara, ¿con que criterio y cómo valorarán los test de stress los activos inmobiliarios tóxicos?

Resumiendo, me pregunto yo…. ¿qué fiabilidad tienen los test de stress?