El destino de la compañía automovilística alemana Opel sigue siendo incierto el jueves, pese a las maratonianas negociaciones para protegerla de una posible bancarrota de su empresa matriz, la estadounidense General Motors, que terminaron sin un acuerdo. Tres ministros alemanes dijeron a los periodistas que después de más de 12 horas de negociaciones en Berlín, la competición de ofertas por Opel se redujo a una carrera entre la automovilística italiana Fiat y la empresa canadiense de piezas de vehículos Magna.