Con el objetivo de dar un impulso a la reconstrucción del panorama financiero estadounidense para fin de año, el presidente estadounidense, Barack Obama, señaló el lunes que la intervención del Gobierno en el sector bancario comienza a mostrar sus beneficios, pero advirtió que Wall Street no debe ignorar las lecciones de la crisis económica del año pasado. En un discurso pronunciado en Nueva York, Obama dijo que las tormentas de la crisis financiera "comienzan a disiparse" y hay una menor necesidad de que el Gobierno se involucre en el sistema financiero. Sin embargo, instó a Wall Street para que no se vuelva complaciente a medida que la economía regresa a la normalidad y señaló que los bancos no deben esperar que los contribuyentes vuelvan a rescatarlos.