Los inversores no residentes han ganado terreno en la propiedad de las empresas cotizadas, tanto en España como en el conjunto de Europa, frente a los pequeños accionistas, las empresas privadas y el sector público, según un estudio de la Federación Europea de Bolsas (FESE). El informe, incluido en el último número de la revista de Bolsas y Mercados (BME), se refiere fundamentalmente a 2007, crucial porque fue entonces cuando se originó la actual crisis bursátil y financiera, e incluye 22 países. Desde la implantación de la moneda única europea la estructura de la propiedad de las sociedades cotizadas se mantiene estable y es a partir de 2007 cuando se comienzan a vislumbrar algunos cambios. Así, los inversores extranjeros detentaban en 2007 el 37 por ciento de la propiedad de las cotizadas europeas, por encima del 22 por ciento de las compañías financieras privadas y el 17 por ciento de las compañías financieras no privadas.