Recientemente ha saltado a la prensa que accionistas de Bankia han presentado una demanda a la firma auditora Deloitte, auditora de la entidad y a su responsable en la misma. El motivo es bien visible: sus informes no detallan claramente la situación de la entidad ni son fiel reflejo de la misma, ello perjudica claramente a sus accionistas que confían en la auditora y sus informes y estos ha resultado ser un fiasco, sobre todo el previo a su salida a bolsa de Bankia.
Auditar es revisar y verificar con detalle la contabilidad de una empresa u organización, el auditor debe realizar un proceso de revisión de las cuentas y con esta información emitir un informe sobre su estado, que sirve de base a inversores que colocan su dinero en la empresa en base al mismo, es lo que podrimos decir que da ” fe pública del buen estado de las cuentas “ de que la situación refleje correctamente el valor de las mismas reflejadas en sus libros, sin desviaciones ni errores .

Si estas revisiones no se hacen correctamente, y la realidad no está reflejada en esos informes, surgen los fiascos que recientemente hemos visto en empresas nacionales e internacionales cotizadas, cuyos desaguisados han llevado a volatilizar el dinero de muchos inversores. Esto es un claro incumplimiento de las reglas que debe seguir toda auditoría y por consiguiente, causa notables pérdidas y estos auditores son los responsables directos de esas pérdidas al haber confiado los accionistas e inversores en sus informes y esos no estar correctamente realizados, por acción u omisión.

No podemos aceptar que las auditoras de todas las entidades financieras españolas absorbidas por el Frob hayan tenido auditorías perfectas antes de su absorción siendo clamorosos desfalcos poco después- Pasamos de beneficios a perdidas abultadas en pocos meses, siendo los casos más llamativos el de la CAM, CCM, BANKIA, CAIXA CATALUÑA y BANCO DE VALENCIA, entre otros.

Por consiguiente, siempre hemos venido reclamando la responsabilidad de las firmas auditoras en estos procesos a entidades financieras y en otros cualquiera, porque deben de realizar bien sus trabajos y que dependen de ellos muchas decisiones de inversión y la volatilidad de muchos de los ahorros que fían sus decisiones los mismos. Hasta ahora, poco se ha sabido de sentencias que muestran la gravedad de estas acciones de las auditoras, esperemos que la situación por la que atravesamos sea de una vez por todas el inicio de que se apliquen responsabilidades vía administrativa, que son más rápidas y pueden ser de más alto valor económicos, a estas empresas que no realizan bien su trabajo .

La trasparencia es un antídoto contra los abusos de las empresas y de los directivos. Las cosas son más sencillas de lo que aparentan, muchas veces hay disparidad de intereses, incentivos contrapuestos y diversidad de normativas que hacen difícil ese camino pero es el único que llega a buen puerto, muchas veces aplicando el sentido común se solucionarían multitud de situaciones.

Las entidades financieras españolas están muy entrenadas a difuminar riesgos y ocultar sus verdaderas posiciones. La trasparencia no ha sido su "leit motiv” desde hace algunos años, esta situación ha llevado a la pérdida de la credibilidad internacional. Si comparamos el Banco Popular de la actualidad, pasando penurias y metido en crédito fallidos hasta las cejas con el banco de los Valls Taberner media un abismo-  Si comparamos su gestión y su posicionamiento nada tienen que ver, si comparamos la totalidad de las cajas de ahorros su gestión de antaño con la situación actual, en nada se le parecen .La seriedad de planteamientos la claridad de los objetivos la asunción de riesgos debidamente ponderados , la planificación estratégica de futuro hacen que el éxito se fácil porque detrás hay un trabajo básico e importante.

Esperemos que estas acciones contra las auditoras proliferen y se pidan las responsabilidades que haya menester a los responsables de esos informes que llevan a engaño

Rafael Montava Molina
Consultor Financiero Empresarial
rafaelmontava@hotmail.com