El Gobierno británico apoya la creación de un nuevo órgano regulador financiero en la Unión Europea con poderes para fijar ciertas reglas y afear la conducta a los países que incumplieran las mejores prácticas. Sin embargo, se opone al establecimiento de un regulador paneuropeo dotado de fuertes poderes y la capacidad de inmiscuirse en las regulaciones nacionales, informa hoy el diario "Financial Times". Eso es lo que se desprende de una carta dirigida por el ministro británico de Finanzas, Alistair Darling, a sus colegas europeos. En el escrito, Darling señala su apoyo a un organismo único paneuropeo con "el objetivo específico de resolver las divergencias nacionales". Ese organismo tendría el poder de establecer nuevas reglas financieras y vigilar su cumplimiento.
"Con el tiempo se convertiría en una autoridad reguladora y en un foro en el que la eficacia de los supervisores nacionales estaría sometida a un proceso de revisión por pares", explica Darling.

Según el Financial times, esa propuesta difiere, sin embargo, de la del grupo de trabajo encabezado por el ex presidente del banco central francés Jacques de Larosière.

Aboga por dar mayores poderes a los tres comités existentes de supervisores nacionales, que cubren los mercados bancarios, de seguros y de valores.

El ente que propone el Gobierno británico no tendría en cambio poder alguno los supervisores nacionales y no dictaría "prácticas de supervisión (muy) detalladas".

En concreto, Darling apoya la creación de un organismo paneuropeo capaz de analizar los riesgos sistémicos y alertar a otros reguladores europeos sobre los mismos, pero no quiere que funcione bajo el paraguas del Banco Central Europeo.

Según el político laborista británico, ese organismo debería ser independiente y responder sólo ante el Consejo Europeo, es decir los jefes de Estado y de Gobierno de los países de la UE.