Los países latinoamericanos se encuentran mejor situados que otras economías emergentes para salir de la crisis económica y la región podría crecer entre el 2% y el 3% el próximo año, no muy lejos de su media a largo plazo, tras experimentar una contracción del 3% en 2009, según el último análisis realizado por el servicio de estudios de Caja Madrid.
Los analistas de Caja Madrid valoran positivamente las "iniciativas contracíclicas puestas en marcha por los gobiernos" de la región, que, junto a "la gradual mejora de las condiciones externas (especialmente, la subida en el precio de las materias primas) y la ausencia de desequilibrios macroeconómicos significativos y de problemas de solvencia en el sistema financiero", permitirán que Latinoamérica se recupere antes que otras regiones, como los países de Europa emergente.

Asimismo, una de las claves de esta recuperación es el hecho de que "por primera vez", buena parte de los países de la región han podido responder a una crisis internacional con políticas expansivas, que han contribuido al freno de las inercias negativas, limitándolas a consecuencias cíclicas.

Los analistas de Caja Madrid consideran que estas medidas se han podido llevar a cabo gracias a los beneficios acumulados a lo largo del auge económico de los últimos cinco años, a la confianza generada por una gestión más ortodoxa y a la acumulación de grados de libertad en política económica para afrontar la crisis.

No obstante, el iforme advierte de que la principal amenaza para la economía de la región "es la debilidad estructural de la demanda global -especialmente del consumo en EEUU-, que pone en riesgo el éxito de la recuperación y limita el crecimiento potencial de la economía mundial".

De este modo, los analistas señalan que si la crisis persiste, sólo Chile -que ha ahorrado durante los "buenos tiempos" un 13% del PIB en sus fondos de reserva- tiene capacidad para incrementar los niveles actuales de gasto público, mientras que el resto, en el mejor de los casos, sólo puede mantenerlo.