Sin grandes desviaciones respecto a lo esperado por el consenso de analistas, el PIB del Área euro ha caído un 0,2% trimestral en el primer trimestre del año, lo que supone la sexta caída consecutiva, acumulando casi un 2% de corrección desde el último trimestre de 2011.


Por países, el PIB alemán avanzaba un ligero 0,1% (los indicadores de actividad industrial de marzo apuntaban un crecimiento algo superior, por lo que es muy posible que el dato se revise al alza próximamente), mientras que el PIB de Francia caía un 0,2%, acusando la debilidad del consumo interno y la menor demanda de Italia y España, países con los que el país galo mantiene un estrecho vínculo comercial. Por su parte, los PIB de Italia y España caían un 0,5% respectivamente.

Crecimiento trimestral del PIB del Área euro



Fuente: Eurostat

Llegados a este punto, ¿qué podemos esperar en adelante? Sin datos de actividad real correspondientes al primer mes del segundo trimestre, los indicadores adelantados de actividad (PMI, IFO), advierten que la debilidad continúa. En abril, el PMI composite se situaba en 46,5 puntos (por debajo de 50 puntos indica contracción del PIB), un dato que es similar al registrado en el último trimestre de 2012, momento en el cual el PIB del Área euro cedió un 0,6%. Si observamos el resto del mundo, Estados Unidos muestra síntomas claros de desaceleración, reflejando los ajustes fiscales, mientras que los países emergentes de mayor importancia (China, India, Brasil) acusan la debilidad del mundo desarrollado y vuelven a generar dudas acerca de su capacidad de crecimiento de forma autónoma.

Con este panorama como telón de fondo, el mensaje en términos de perspectivas económicas sigue sin ser nada positivo y, según avanzamos en el tiempo, me cuesta ver la ansiada recuperación de la economía del Área euro a partir del tercer trimestre. Y es que con España e Italia inmersas en sus programas de ajuste, y sin apenas capacidad de crecimiento hasta 2014, y Francia con problemas muy serios, la economía alemana se configura como la única con capacidad de tirar del carro, siempre y cuando el resto del mundo no se desmorone, porque no podemos olvidar que Alemania es una economía exportadora y ésta ya sufre la pérdida de pulso de los países de la zona euro (el 60% de las exportaciones de Alemania dependen de la demanda del resto de países de la zona).

El próximo Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo va a ser clave. Si bien la autoridad monetaria dejaba la puerta abierta a nuevas bajadas en el tipo repo en caso de que el ciclo económico continúe débil, más importante va a ser el posible anuncio de medidas para facilitar el acceso al crédito a las empresas, incluido la posibilidad de que decida situar el tipo de interés de la facilidad marginal de depósito (FMD) en terreno negativo, con el fin de que las entidades bancarias no depositen sus excesos de liquidez y la destinen a comprar activos o conceder crédito a hogares y empresas (la FMD es una facilidad permanente del Eurosistema, la cual las entidades financieras pueden utilizar para realizar depósitos a un día en un banco central nacional). En fin, ya veremos lo que finalmente sucede el próximo 6 de junio, pero está claro que la economía europea, ahogada por el ajuste fiscal, requiere de la implementación de medidas adicionales de política monetaria, y de calado, con el fin de reactivar el crecimiento.


Evolución del PMI composite del Área euro



Fuente: Eurostat