La presión fiscal de España aumentó 2,9 puntos porcentuales entre 2000 y 2007, hasta el 41% del Producto Interior Bruto (PIB), según datos de Eurostat recogidos por el Instituto de Estudios Económicos (IEE). De esta manera, España se convierte en el decimoquinto país de la Unión Europea en lo que se refiere al porcentaje de ingresos fiscales del Estado respecto al PIB, mientras que pasa a ser el cuarto país de la UE-27 y el primero de la UE-15, junto a Portugal, en el que más ha aumentado la recaudación por impuestos en los últimos siete años.