Quedarse con pisos embargados y sentarse en los sillones de decisión de inmobiliarias, caso del grupo de bancos acreedores en Colonial. Son algunos de los efectos que sobre la banca está teniendo una crisis que ahoga a empresas y a particulares. Pero no los únicos. Algunas entidades –Santander y Banesto, entre ellas- podrían tener que llegar a quedarse con participaciones en una hotelera: NH Hoteles. De momento, uno de los accionistas de la firma, Hesperia, niega que vaya a ceder su parte (del 25%), aunque sí reconoce que intenta con varias entidades reestructurar una deuda que alcanza los 600 millones de euros. A la espera de lo que ocurra, los analistas lo tienen claro: hay que “mirar al sector hotelero desde la barrera”.
La crisis puede tener estas cosas. Puede que las entidades bancarias tengan que añadir más mostradores –los de recepción de una hotelera como NH Hoteles- a los habituales, los que atención a los clientes de sus propias oficinas bancarias. Esos en los que parece ser que últimamente no se conceden demasiados créditos. Entidades como Santander y Banesto, que son las que lideran el crédito concedido en su día a Hesperia para comprar acciones de su rival NH Hoteles, podrían encontrarse –de no alcanzar un acuerdo en la reestructuración- con un paquete accionarial en la hotelera.

De momento, la propia Hesperia ha salido al paso y ha dicho que de ceder su 25 por ciento en NH Hoteles nada, aunque reconoce que ya se ha sentado frente a los mostradores de los bancos para intentar renegociar la deuda de 600 millones de euros que tiene con varias de ellas. Dos tercios del pasivo corresponden a Banco Santander y Banesto, que financiaron en 2006 parte de la compra de la participación de Hesperia en el grupo hotelero NH, presidido por Gabriele Burgio.

Más “dolores de cabeza” puntuales para los bancos

Sin duda, con los fuertes repuntes de morosidad que están sufriendo últimamente todos los bancos, “el tener que quedarse con una participación en una hotelera como NH Hoteles nunca es bienvenido”, asegura Álvaro Blasco, director de Atlas Capital. “Simplemente porque es un negocio en el que el banco no has querido entrar y se lo ha encontrado de rebote”, continúa. En todo caso, este experto deja claro que “si tienes músculo - como es el caso de la mayoría de nuestros bancos-, para aguantar esa posible participación (…) no deberíamos darle a eso una importancia demasiado grande”. No se la otorga porque “en principio sabes que vas a recuperar el 100 por cien de la deuda y que es una garantía sólida, aunque necesite un periodo de madurez”, señala, para asegurar después que “participaciones como esta te pueden permitir salir incluso con plusvalías en un momento determinado”.

Sector hotelero

En tiempo de crisis, lo primero que cae es el gasto en vacaciones. Se cambia el destino internacional por el nacional y el hotel por el apartamento. NH hoteles es un claro ejemplo de ello. Según asegura Fortis en uno de sus últimos informes la crisis económica se va notar, y mucho, en las cuentas de la hotelera. Más bien, ya se ha notado: el beneficio de la hotelera se ha reducido en 2008 un 65,4 por ciento para ganar 26,8 millones de euros.

Además de la fuerte incertidumbre que rodea al valor y al apalancamiento de algunos accionistas (léase Hesperia), Fortis deja claro que “de no conseguir nuevos extraordinarios por la venta de inmuebles, NH Hoteles podría legar a incumplir sus obligaciones con respecto a su deuda”.

Para los analistas de UBS, la situación de la hotelera no mejorará hasta la segunda mitad de 2010, de manera que son muy cautelosos con el sector. Y es que “tras el rápido declive de las tasas de ocupación en el cuarto trimestre de 2008 y el deterioro de la situación macro esperamos un escenario más negativo que el de la recesión de 2002-2003”. UBS recomienda “vender” los títulos de la hotelera con un precio objetivo de 3,1 euros, aunque sí que se decanta por “comprar” Sol Meliá, a la que le otorga un precio objetivo de 5 euros. Y eso que para Álvaro Blasco, de Atlas Capital, el mal que afecta a las dos compañías lo hace por igual y no es otro que la realidad de que “han disminuido los viajes y el número de pernoctaciones”.

Este experto resalta el hecho de que a NH Hoteles le hace un daño particular el hecho de que los viajes de negocio hayan caído y se hayan sustituido por videoconferencias, para evitar los desplazamientos. Por todo ello, aconseja “mirar al sector desde la barrera” porque afronta una situación complicada de la que le va a costar salir “y que les va a obligar a hacer un esfuerzo muy importante en los precios si quieren llegar a una ocupación interesante”.

En bolsa…

En lo que va de año, NH Hoteles baja más de un 29 por ciento y, según Pepa Montes, analista de Banco Finantia Sofinloc, “su aspecto técnico sigue siendo muy bajista”. Esta experta recuerda que la compañía llegó a alcanzar máximos en los 17,65 euros y que ahora está en torno a los 2,6 euros. Recordemos que el Grupo Hesperia realizó el “asalto” a NH Hoteles en 2006 pagando 14,5 euros por acción. Lejos de estos niveles, Montes insiste en que “el valor está en la fase más agresiva y vertical de la caída desde los 9,80 euros marcados en octubre de 2008” y que, ahora mismo, el soporte más fiable está en 1,75 euros, nivel que coincide con los vistos en los años 1996 y 1993. Un detalle que le lleva a considerar que “el final de esta crisis general va a tener relación con los mínimos de los años 92-93 de la bolsa”. Lo único que ha notado últimamente a favor de la compañía es que “ha disminuido un poco el volumen”.



Gráfico de evolución histórica de NH Hoteles


Gráfico de Evolución histórica de Sol Meliá

Por lo que toca a Sol Melia –que baja en torno a un 46 por ciento en bolsa en 2009-, las cosas están peor a la vista de los gráficos. “El valor está en caída libre y no tiene mínimos anteriores que nos den una referencia porque el soporte anterior estaba en 2,60 euros y lo ha perdido”, asegura. Pepa Montes señala que “no hay indicios de vuelta y, por lo tanto, recomienda abstenerse hasta que no forme un suelo considerable que sirva de plataforma para un cambio de tendencia”.