El PIB estadounidense se expandió un 2,5% en el segundo trimestre del año gracias a que la fortaleza de las exportaciones ha compensado un menor consumo interno. La cifra es muy superior a las estimaciones iniciales que indicaban un crecimiento del 1,7%.
 
También ha estado por encima de las previsiones de los economistas consultados por Bloomberg esperaban que la expansión hubiera sido de un 2%. (Ver comunicado BEA)

La economía estadounidense ha sido capaz, así de reponerse al recorte presupuestario que supuso el Sequester a principios de este año. En el primer trimestre el PIB se incrementó en un 1,1%.

La mejora sobre las expectativas iniciales se ha producido gracias a que las ventas al exterior han estado muy por encima de lo que se había previsto anteriormente. Por el contrario, las compras de fuera de Estados Unidos han estado por debajo de las previsiones.

Estos datos podrían dar alas a la parte del mercado que piensa que la economía del país está ya lo suficientemente robusta como para poder aguantar la retirada estímulos de la FED.

En cualquier caso, la tasa de paro sigue estando en niveles que la Reserva Federal considera excesivamente elevados, en el 7,4% de la población activa.