El primer ministro británico, Gordon Brown, ha entonado por fin el "mea culpa" por su papel en la crisis bancaria que ha hundido al Reino Unido como a otros países en la recesión. En declaraciones al diario "The Guardian", el líder laborista admite que debería haber lanzado hace diez años una campaña a favor de una regulación más responsable de los mercados financieros. "Asumo plena responsabilidad por mis acciones, pero creo que nos enfrentamos a un problema que es de naturaleza global a la vez que nacional", afirma Brown. "Hace diez años, después de la crisis asiática cuando otros países pensaron que desaparecerían los problemas, tal vez deberíamos haber sido más duros", reconoce el jefe del Gobierno. Brown señala que la ortodoxia de los últimos cuarenta años a favor del libre mercado conocida como "el consenso de Washington" ha tocado a su fin, pero agrega que eso no significa que vaya a volverse al intervencionismo gubernamental a gran escala.