Luego de declinar los préstamos del Gobierno estadounidense, Ford Motor Co. ha visto el drama del rescate de las automotrices desde la barrera. Sin embargo, ahora los funcionarios de la empresa temen que una declaración de bancarrota por parte de alguno de sus rivales afecte sus propias operaciones. Una reorganización por bancarrota por parte de General Motors Corp. o Chrysler LLC - como lo sugirió el presidente estadounidense Barack Obama a principios de semana - podría dañar las redes de proveedores y concesionarios que las tres automotrices de Detroit comparten, arrojando una sombra de incertidumbre sobre las entregas de partes para Ford y su operación minorista. Además, a los funcionarios de Ford les preocupa que una quiebra permita a GM o Chrysler reestructurarse de manera más fundamental y extraer mayores concesiones a los sindicatos y tenedores de bonos. Eso podría dejar a sus rivales en una mejor forma competitiva que Ford, a menos que esta consiga las mismas concesiones.