El oro cayó la semana pasada por debajo de los 1600 dólares la onza, alcanzando su nivel más bajo desde julio. La plata también cayó a su mínimo desde agosto.

La semana comenzó con el oro por encima de dicho nivel pero sin mostrar ninguna señal de movimiento alcista. La plata volvió al nivel de los 30 dólares la onza, pero ninguno de los dos metales se movió hacia una recuperación, a pesar de que China había vuelto al mercado tras su semana festiva.

El sentimiento de optimismo que persiste en los mercados desde principio de año ha borrado ligeramente la percepción del oro como un valor refugio y ha levantado sospechas sobre la posible terminación de los programas de flexibilización cuantitativa.

Precisamente este último punto es sobre el que todos los analistas esperaban oír algo en las minutas de la última reunión de la Fed que se publicaron el miércoles. Y es que el ansía de los mercados por recibir noticias positivas de la economía es cada vez mayor. Mientras que antes la simple insinuación por parte de la Fed de que actuaría en favor de ellos podría tenerles contentos durante días, ahora requieren de constantes signos que les den un inagotable consuelo.

Las minutas del miércoles fueron un claro ejemplo de esto: la mera posibilidad de que contuvieran pistas sobre la finalización del programa de compra de bonos fue suficiente para hundir al oro y a la plata durante la sesión estadounidense.

En ellas se anunció que la Fed podría impulsar cambios en su programa de estímulo (QE3), en su próxima reunión de marzo. Lo que confunde es la aparente división de opiniones del Comité de Mercado Abierto (FOMC): varios de sus miembros están preocupados por los costes y riesgos del programa de estímulo monetario y son partidarios de variar su ritmo, mientras que otros alertan sobre los riesgos que podría suponer reducir estas operaciones acomodaticias antes de tiempo.

El oro cayó alrededor de un 3% el miércoles. Esta caída fue su mayor descenso diario desde el 29 de febrero del 2012, cuando se desplomó un 5% debido a que- igual que en esta ocasión- se puso en duda el compromiso de la Fed con su política monetaria flexible. La plata y el grupo de metales del platino también sufrieron fuertes bajas en la jornada.
El jueves, el oro recuperó un 1%, tras conocerse informes económicos en Estados Unidos que podrían poner en duda la recuperación (número de solicitudes de beneficios por desempleo y desaceleración de la actividad manufacturera entre otros).

El Fix PM del viernes para el oro fue de 1576,50 dólares la onza, reflejando una caída del 2,22% con respecto al mismo Fix de la semana anterior. Con respecto al euro, la diferencia entre el Fix de hoy y del pasado viernes ha sido de un 0,69%.



El Fix de la plata fue de 28,79 dólares la onza, reflejando caída semanal del 4,61%.



Todo giró en torno a las minutas de la Fed la semana pasada, reafirmando que nos encontramos en una fase en el que cualquier indicio de que el QE puede llegar a su fin es interpretado como una señal para vender. Muchos analistas se preguntan ahora si el oro está anticipando un fin del QE3 y si es el mejor barómetro de lo que ronda en el cerebro de Bernanke.

El principal trabajo de la Fed es centrarse en la economía estadounidense, que sigue mostrando signos de mejoría. Según Ben Traynor, economista jefe de BullionVault, si esto persiste, podría significar que el programa de compra de bonos llegara a su fin, "con lo que podríamos comprobar si el reciente rally en las bolsas está basado en optimismo real o en generosidad de la política monetaria".