Los líderes de Estados Unidos y Europa, que se comprometieron a aprovechar la crisis para fortalecer el sistema financiero global, tienen diferencias cada vez mayores sobre cuánto capital deben recaudar los mayores bancos del mundo para protegerse de futuras pérdidas.
Representantes del grupo de las 20 principales economías del mundo (G-20) volverán a tratar el tema esta semana en Pittsburgh, donde celebrarán su tercera cumbre en un año. Sin embargo, ya han surgido puntos de discusión. Los gobiernos no tratarán de alcanzar un acuerdo definitivo sobre los mínimos de capital exigido durante el encuentro, sino que intentarán recabar el consenso suficiente para alcanzar un acuerdo marco para fines de 2010.

La cantidad de capital que un banco tiene en reserva para protegerse contra futuras pérdidas afecta la rentabilidad de sus inversiones y su susceptibilidad a un colapso. Cuanto más dinero tenga el banco en sus arcas, mayor es su capacidad de conceder préstamos incluso cuando la economía se tambalea.

Las autoridades estadounidenses, encabezadas por el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, han argumentado que la imposición de requisitos de capital más estrictos es imprescindible para garantizar la viabilidad a largo plazo del sistema bancario global y hará que a los gobiernos les resulte más fácil limitar el nivel de apalancamiento de los bancos. No obstante, Geithner ha señalado que espera que los líderes de Estados Unidos y Europa se pongan de acuerdo sobre los nuevos estándares de capital para fines de 2010.

Los líderes del G-20 concuerdan en su mayoría en la necesidad de establecer requisitos más altos de capital. Pero Francia y Alemania sostienen que Estados Unidos está presionando para que se aprueben políticas que exigirían que los bancos extranjeros recauden mucho más capital que los de Estados Unidos, lo que limitaría sus oportunidades de otorgar crédito y podría minar su crecimiento económico.

Eso en parte se debe a que grandes bancos de Estados Unidos como Citigroup , Bank of America y J.P. Morgan, ya estaban obligados a conservar más capital y tener menos apalancamiento que sus rivales internacionales antes de la crisis, así que a los bancos europeos les queda por delante un camino más largo para ponerse al día.

Los líderes europeos subrayan que una de las razones principales por las que parece que la salud de los bancos de Estados Unidos es mejor se debe a que el país recapitalizó sus bancos.

Las diferencias ya han reanudado una rencilla que se remonta a hace más de 10 años sobre cuál es la mejor manera de supervisar a los grandes bancos del mundo, un tema que se convierte frecuentemente en motivo de negociaciones hostiles entre los reguladores financieros de Estados Unidos y los bancos del resto del mundo.

En un intento por cerrar la brecha, la Junta para la Estabilidad Financiera, un comité internacional de reguladores creado por el G-20, ultima sus propias propuestas para fortalecer la base de capital de los bancos.

Una versión actualizada de la propuesta será presentada durante la cumbre, junto a las recomendaciones del grupo sobre cómo limitar los paquetes de remuneración variable y las bonificaciones en los bancos del mundo con el fin de evitar la toma de riesgos excesivos.