La primera semana del año se ha saldado con una revalorización generalizada de los activos de riesgo, siguiendo con el tono positivo registrado en los mercados durante la última parte de 2012. Y es que, los avances gestados en torno al “precipicio fiscal” en Estados Unidos han sido un elemento clave a la hora de explicar el buen arranque de año para los activos de riesgo.

Aunque el acuerdo alcanzado entre demócratas y republicanos todavía ha dejado temas pendientes, el mercado ha dado por bueno el pacto que ha permitido evitar una drástica aplicación automática de medidas de ajuste fiscal: el acuerdo de consolidación para 2013 se sitúa, de momento, en 200 mil millones de dólares lo que supone aproximadamente un 1,4% del PIB, una cifra que se sitúa en línea con el rango manejado por el consenso de analistas. A pesar de los avances, la resolución de temas de gran importancia como (i) el acuerdo en torno al recorte de partidas de gasto público y (ii) el límite para el techo de endeudamiento, queda pendiente para las próximas semanas/meses (la fecha límite es finales de marzo), por lo que todavía es pronto para zanjar el tema del ajuste fiscal en Estados Unidos.

Con este panorama como telón de fondo, y con la crisis del euro estabilizada, el panorama para los mercados financieros sigue siendo positivo en el más corto plazo, sin menoscabo de que podamos asistir a periodos de volatilidad al compás de cómo evolucionen los temas pendientes (crisis del euro, situación fiscal en EEUU). Descontada la recesión en el Área euro (ayer conocíamos que el PMI de manufacturas se situó en 46,1 puntos en diciembre; a barrera de los 50 puntos separa la expansión de la contracción económica), la estabilización de la economía de Estados Unidos es un factor clave para el impulso de los activos de riesgo en un contexto en el que las economías emergentes (principalmente los países de Asia y Latinoamérica) parecen haber superado el periodo de debilidad registrado durante gran parte del año pasado.

Dado el potencial de los activos de riesgo en un entorno como el actual, mi recomendación a corto plazo es la de elevar la ponderación de las carteras en renta variable, renta fija de alto rendimiento y emergentes. Por regiones, Europa es la que presenta más atractivo en términos de valoración, tanto en renta variable como en deuda corporativa, mientras que en emergentes, el potencial sigue concentrándose en Asia, aunque a corto plazo los países de Europa del Este deberían beneficiarse de la estabilización de la crisis europea y de la menor percepción de riesgo sistémico.

Esta semana voy a recomendar dos fondos de renta variable europea, el AXA WF Framlington Europe y el Invesco European Growth Equity, fondos que han batido en términos de rentabilidad de forma sistemática en los últimos años al índice MSCI Europe, al tiempo que han registrado una menor volatilidad.


Evolución y comparativa de los fondos AXA WF Framlington Europe y el Invesco European Growth Equity con el índice MSCI Europe

Fuente: Allfunds Bank