Me encontré ayer con E.P., uno de los grandes operadores de la Bolsa española, en la clínica de rehabilitación: él con la rodilla hecha trizas y yo con el hombro derecho roto por tres partes (¡ay de la artrosis degenerativa!). Entre el dolor, que me provocan las manos de los expertos y el de las máquinas programadas para la ocasión, una gran (mala) noticia: “Estamos bajo mínimos en términos de negocio. Es increíble, ni una orden, ni una sugerencia...Y la Bolsa sube, hasta que se pegue la gran torta.
Todo está cogido con alfileres, aquí y allí, allí y aquí. Este fin de semana han estado mis cuñados de EEUU y dicen que allí la doble recesión no es una hipótesis, sino una realidad, pero que las estadísticas, como si alguien las manipulara, siguen insuflando ánimo, más ánimo, como a los ciclistas, que ya no pueden sostenerse en pie. Pero no hace falta desplazarse a USA para ver la retahíla larga de desvaríos y promesas incumplidas ¿Te acuerdas cuando en el verano de 2008 los grandes Organismos Internacionales decían que lo peor de la Crisis ya había pasado, incluso algunos gobernantes, como Zapatero, decían desconocer la Crisis? Hoy sucede lo mismo. Pero me centro en la Bolsa”, me dice E.P. en un monólogo sordo al mismo tiempo que aullo como un lobo herido (¿hambriento en noche de luna llena?) por la presión de la fisio sobre mi hombro roto.

E.P, con la rodilla cosida en forma de cremallera añade: “He hablado con más colegas de otros tantos bancos de primer orden, como el mío, y de sociedades de Bolsa, que saben lo que hacen. Me cuentan lo mismo. No entienden cómo la Bolsa sube, porque el negocio está bajo mínimos. Sí, bajo mínimos. Más bajo que en Semana Santa, por ejemplo. Después de analizar y reflexionar con unos y otros hemos encontrado la razón de esta sinrazón: hay intervención de los bancos centrales, como sucedió aquí en España después de la muerte de Franco. Hay intervención de los bancos centrales, como ya vimos y vivimos en el Gran Rebote iniciado el 9 de marzo del año pasado. Por cierto, el rebote Más Odiado de Todos los Tiempos, porque fue a parar a manos de los dos grandes bancos de inversión de EEUU, que quedan vivos, como todo el mundo que se dedica a la Bolsa ha leído de sobra en los últimos meses"…

“...Es muy difícil certificar esta presunción, salvo que algún operador te muestre el original de las órdenes firmadas. Pero las intervenciones no se hacen así. En mercados agotados, muertos y sin fondo como los actuales, los derivados y las OTC fuera de mercado hacen que los índices trepen como monos ágiles, aulladores. Por eso, los reguladores no han acabado ni van a acabar con los derivados ni los OTC ni los hedge funds ni con todo lo que sirva y apoye sus intereses. Pero las intervenciones terminan matándose a sí mismas. Ya lo hemos visto en las divisas...”, finaliza.

Y a mí, personalmente, esto me recuerda lo de Deus ex Machina: Deus ex machina es una expresión latina, traducción de la locución griega απó μηχαυης Θεóς (apo mikhanis theos), que significa un dios surgido como por arte de magia, como se conocía en el teatro clásico la súbita aparición en escena de una deidad, que venía literalmente volando a rescatar prodigiosamente a los protagonistas de alguna situación desesperada. Dioses (Deus), que aparecían desde fuera (ex) de la acción teatral accionados por poleas (machina).

Dicho recurso escénico se considera invención de Eurípides (siglo V a.c.) y el artefacto, llamado mékhane, que permitía a la figurante “deidad” mantenerse en el aire sobre el escenario, no era sino una rudimentaria grúa de tramoya de la que pendía el actor sujeto por una cuerda. En la actualidad, la frase se aplica para designar lo que inesperadamente surge para resolver una situación aparentemente imposible. Virgilio es el primero en utilizar tal concepto en La Eneida. Horacio recomienda en su Arte Poética ser prudente al urdir el desenlace y recurrir a un poder sobrenatural sólo cuando lo requiera la índole de la obra: Nec deus intersit, nisi dignus vindice modus (No hagáis intervenir a un dios, sino cuando el drama es digno de ser desenredado por una divinidad).

Fuente: www.lacartadelabolsa.com