El Índice de Precios de Consumo (IPC) chino ha aumentado en agosto un 6,5 por ciento, la mayor subida en la última década, como consecuencia del fuerte encarecimiento de los alimentos. El dato, que se hace público después de que ayer se informara de una subida del 3,5 por ciento de los precios de producción, se sitúa un punto por encima de las previsiones. El IPC chino lleva un año con tendencia alcista, y la consecuencia previsible, según los expertos, será una inminente subida de tipos de interés.