El cierre negativo del Nikkei y de Wall Street – después de que el presidente de la FED no diese indicaciones sobre una eventual reducción adicional de los tipos de interés- no parecen achantar a la bolsa española, que sigue su camino en solitario. Bernanke no ha trazado un panorama muy alentador de la economía estadounidense: el crecimiento podría continuar 'lento' hasta mediados de 2008, mientras que el riesgo de inflación aumenta con los precios récord del petróleo y la debilidad del dólar. A esto unir la decepción de las cuentas de Cisco, que dejan planear la duda sobre una posible expansión de la crisis financiera a un sector que hasta ahora se había mantenido al margen. Pero la bolsa española “ni se inmuta”. Lejos de replegarse tras alcanzar un nuevo máximo, el Ibex 35 se acerca a la cota psicológica de los 16.000 puntos, gracias al impulso que le otorga el Santander.Las acciones de la entidad presidida por Emilio Botín suman un 1,40 por ciento, después de anunciar la venta a Monte dei Paschi di Siena de Banca Antonveneta, que formaba parte de ABN Amro, por 9.000 millones de euros. De este modo, el Santander no tendrá que realizar la ampliación de capital de 4.000 millones de euros que tenía previsto realizar para financiar la adquisición de ABN y la del brasileño Banco Real. El
BBVA también sube, pero un moderado 0,18 por ciento. Y también encontramos buen tono entre los pesos pesados en la petrolera
Repsol YPF, que gana un 0,6 por ciento. El mercado digiere su anuncio de que aún está pendiente de cerrar los detalles financieros para emprender la venta parcial de YPF. Y, al mismo tiempo, la constatación de que su participación del 30,8 por ciento en Gas Natural es estratégica porque encaja con su negocio y porque tiene "potencial financiero".