El Gobierno japonés presentó el martes un nuevo paquete de estímulo económico que incluye un gasto de 7,2 billones de yenes mientras redobla sus esfuerzos para contrarrestar los problemas que amenazan a la débil recuperación económica del país, como la fortaleza del yen y la deflación.
El anuncio llega después de que el Gobierno tripartito del país cerrara un prolongado debate sobre cuánto deberían gastar para el resto del paquete, un debate que le ha obligado a retrasar el anuncio del paquete inicialmente previsto para el viernes.

La cantidad es superior a los 7,1 billones de yenes de gasto propuestos la semana pasada por el Partido Democrático de Japón a sus socios de coalición, el Nuevo Partido y el Partido Socialdemócrata.

El valor del último plan de gasto alcanza 24,4 billones de yenes si las medidas no exigen desembolsos inmediatos, como avales de créditos, dijo el Gobierno.

El paquete supone el primer plan de estímulo de la Administración Hatoyama y llega en un momento en el que aumenta la incertidumbre sobre la perspectiva de la economía de Japón.

Aunque la mayor economía de Asia ha salido de su peor recesión tras la Segunda Guerra Mundial al crecer durante dos trimestres consecutivos hasta septiembre, los analistas creen que podría sufrir otra crisis si el yen sigue fuerte o si la deflación se agrava. Un yen más robusto hace que las exportaciones japonesas sean menos competitivas en el extranjero, mientras que la caída de los precios dañan los ingresos empresariales.