Bélgica afronta un importante examen el próximo lunes, día en el que pretende colocar entre 1,500 y 2,500 millones de euros en bonos a través de una subasta que medirá el grado de confianza de los inversores en un país que vive una situación política bastante inestable y con unos altos niveles de deuda. 
 
Se subastarán bonos con distintos vencimientos, de 4, 10 y 25 años.

Los políticos belgas llevan desde las elecciones del pasado mes de junio negociando la formación de un gobierno. Pero las conversaciones no han llevado a ningún lugar y la posibilidad de unas nuevas elecciones sigue en el aire.

Bélgica podría ser incluida en el mismo grupo de los países periféricos: Portugal, Irlanda, Italia, Grecia Y España (los famosos PIIGS) si la búsqueda de la formación de un gobierno sólido, que permita reducir el déficit presupuestario a través de medidas fiscales, no llega a buen puerto.

Philippe Ledent, economista de ING, ha comentado que "si la actual crisis continúa durante los próximos tres a seis meses, se convertirá en un gran problema. Entonces los problemas estructurales, junto con el envejecimiento de la población, serán un problema mucho más serio".

Por otro lado, los credit default swaps ligados a la deuda belga (que indican el coste de asegurar la deuda de ese país frente a un posible impago) han subido esta semana a sus máximos históricos. Ledent espera que los CDS se eleven aún más si no se consigue formar un gobierno pronto. Además el diferencial del bono belga a diez años frente al bund alemán también lleva subiendo desde el pasado mes de septiembre, debido precisamente al problema político.

En su último informe sobre Bélgica, la agencia de rating Standard & Poors indicó que su rating actual de AA+ en su deuda a largo plazo (la calificación más alta es la AAA) podría verse perjudicado si continuaba la incapacidad de sus autoridades para formar un gobierno que asumiera los retos pendientes que aún tiene el país. Con la ausencia de un gobierno federal que trabaje para la creación de un nuevo programa presupuestario, la agencia S&P teme que el país no sea capaz de reducir su déficit a través de un plan de austeridad.

La deuda pública del país se sitúa un poco por debajo del 100% de su PIB, y supone en estos momentos la tercera más elevada dentro de la Unión Europea, sólo por detrás de Italia y Grecia. Para Steven Vanneste, economista de BNP Paribas Fortis, "la falta de un gobierno supone que Bélgica está perdiendo un tiempo precioso para llevar a cabo unas reformas que son realmente necesarias".

Pero no todo son malas noticias, los gobiernos regionales (que mantienen un poder considerable) siguen en pie, el déficit presupuestario estimado es del 4.8% del PIB (bastante por debajo de los déficits periféricos) y el país tiene una gran exposición a una economía, como la alemana, que crece a un gran ritmo.

El país tiene de plazo hasta el 2012 para reducir su déficit por debajo del 3% tal y como establece la UE, "será difícil de conseguir sin un gobierno" sentenció Vanneste.

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